“Cuando las personas intentan ocultar cómo se sienten, la expresión se reduce en el tiempo de unos pocos segundos a una fracción de segundo (una décima de segundo), tan breve que puedes pasarlo por alto si parpadeas”, asegura el psicólogo y autor Paul Ekman. “La mayoría de las personas no reconocen las emociones que se muestran en estas microexpresiones, pero pueden aprender a verlas. Aprender a leer las expresiones faciales te da una ventaja en los negocios porque te permite comunicarte de manera más efectiva con los socios comerciales”.
Algunas personas cambiarán el color de su cara a un tono rosado más claro, otras ensancharán levemente sus fosas nasales, se morderán el labio, transpirarán levemente o parpadearán rápidamente. Cada uno de estos cambios en la expresión facial significa un aumento en la actividad cerebral cuando se comienza a mentir.
Otro aspecto a tener en cuenta es que cuando una persona miente, cambia ligeramente el tono y la cadencia de su discurso. Es posible que empiece a hablar más rápido o más lento y con un tono más alto o más bajo. Además, las oraciones que usan se vuelven más complejas a medida que su cerebro trabaja a toda marcha para seguir el ritmo de su historia.
Lo más destacable es que cada persona tiene un “comportamiento mentiroso” diferente, por lo que no existe un único método de detección de mentiras garantizado. Es muy importante poder comparar el comportamiento básico de un mentiroso con el movimiento corporal, las expresiones faciales, el movimiento ocular y las señales verbales que utiliza cuando dice una mentira.
FUENTE: TN