En su planteo incluyó variables como el clima invernal en Europa, el tiempo transcurrido desde Navidad y Año Nuevo y el desgaste de las promesas de inicio de año. La lógica es simple: pasan las fiestas, aparecen las obligaciones y muchas metas ya empiezan a quedar en el camino, lo que alimenta la sensación de desmotivación.
Arnall, entonces colaborador de la Universidad de Cardiff, presentó esa ecuación como una forma de traducir en términos “científicos” el malestar típico de enero, aunque su validez fue cuestionada desde el inicio por la comunidad académica.
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La W representa al clima, la D son las deudas, la d es el sueldo, la T el tiempo que pasó desde Navidad, la Q el tiempo que pasó desde que se intentó lograr un objetivo, la M la motivación y NA significa la necesidad de emprender.
A qué se refiere el Blue Monday
El llamado "Blue Monday" y sus efectos son conocidos en Estados Unidos y en países europeos donde se encuentran transitando el invierno. Todo lo contrario a las altas temperaturas que se viven en Argentina durante enero.
Según el diario El País, el propio Cliff Arnall reconoció que la fórmula no es científica y que mezcla variables incompatibles e incomparables. Es que Arnall trabaja como "consultor de felicidad" e inventó otras fórmulas con fines publicitarios. Incluso, en 2016, trabajó en una campaña para promocionar a las islas Canarias como destino turístico y así contrarrestar la tristeza del "Blue Monday".
Además de esto, el "Blue Monday" viene cargado de la presión post-navideña y la lucha añadida, para muchos, de adoptar nuevos hábitos, junto con el comienzo de la semana, después de descansar durante el sábado y el domingo.
La primera vez que se conmemoró fue en 2005 y desde entonces varía entre el tercer o cuarto lunes de enero. Mientras tanto, se multiplican las propuestas para pasar el día más triste del año reuniéndose con amigos o la familia, leyendo un buen libro para despejar la mente, yendo al cine o haciendo aquellos planes que nos hacen sentir bien.