Cómo será la obra
El proyecto contempla la construcción de una rotonda urbana de 120 metros de diámetro, con seis ramales de acceso y doble carril de circulación. La calzada anular tendrá 10 metros de ancho y contará con un delantal montable de 1,50 metros, pensado para facilitar la maniobra de transporte pesado, incluyendo camiones semirremolque.
La obra se ejecutará con pavimento flexible de alto rendimiento con asfalto modificado, preparado para soportar el intenso tránsito que caracteriza a la Ruta Nacional 20. Además, se incorporarán isletas elevadas canalizadoras que ayudarán a ordenar el ingreso de los vehículos y a reducir la velocidad en los accesos.
El proyecto también incluye veredas peatonales de hormigón separadas de la calzada, con el objetivo de brindar mayor seguridad a quienes circulan a pie por la zona.
Obras complementarias y reorganización del tránsito
El plan contempla además sistemas de drenaje para evitar acumulación de agua, señalización horizontal y vertical, sistemas de contención lateral y la construcción de alcantarillas.
Como parte de la reorganización del sector, también se prevé cerrar un acceso existente ubicado a unos 350 metros al oeste de la intersección, una medida que permitirá ordenar la circulación y reducir los puntos de conflicto.
Según los estudios técnicos, en el sector más crítico del cruce los puntos de conflicto pasarán de 24 a solo 5, lo que representa una mejora significativa en términos de seguridad vial.
La obra será ejecutada por el Ministerio de Infraestructura, Agua y Energía de la provincia, en el marco de un convenio firmado con Vialidad Nacional.
En ese esquema, la Nación aportará el diseño del proyecto y realizará la supervisión, mientras que la Dirección Provincial de Vialidad tendrá a su cargo la inspección de los trabajos.
El proyecto fue diseñado además con el objetivo de evitar expropiaciones, teniendo en cuenta que se trata de un sector densamente urbanizado, lo que permitirá reducir el impacto social y económico de la intervención.