"

Hay que sacarse el sombrero por el trabajo realizado por el agente encubierto Alberto que logró infiltrarse en las filas del oficialismo y acabar con él en tan solo en cuatro años. También contribuyó de manera exitosa que ganase el partido un ignoto que acusaba de chorros a la casta política desde el decorado que le ofrecía en la tele Alejandro Fantino.

Convengamos que esta patrulla perdida nos deja tierra arrasada ayudada por los iluminatis económicos que contó este gobierno que nos dejan una inflación anual mayor al 140% y la Longaniza Bastón Calabresa arriba de los 6000 mangos.

Te puede interesar...

Triste, solitario y final para Alberto Fernández el presidente que no fue y le damos la bienvenida como corresponde al ex León, con balotaje incluido, el ahora Gato clonado de Mauricio. Mas picante, sin la plata, pero lo bueno es que nunca dejó de ser un felino. Javier Milei arrasó. Con el impresionante apoyo del voto del interior y a pesar de la billetera que tuvo enfrente. El dato significativo ha sido el deslizamiento de votos peronistas hacia su candidatura. Sino no se logra entender el porcentaje alcanzado. La paradoja de todo esto es que para poder gobernar va a necesitar el apoyo de alguna parte de la clase política.

Los argentinos del 2023 han optado por el cambio sin importarle demasiado cuan juntos están sus dirigentes políticos solo buscan que produzcan los cambios gobernándonos. Está por verse cuanto cambio estamos dispuestos a aceptar o apoyar. Los cambios generan conflictos. Nada cambia sin conflictos. Hay que tener en claro que el resultado de la elección presidencial interpela a toda la clase política. Milei consiguió representar el mal humor de una amplia franja de la ciudadanía y le dio sus frutos.

Ese malestar viene de varios años atrás y el encontró corporizarlo en la “casta” que en definitiva no es ni más ni menos que la dirigencia tradicional. A ese cambio de clima de época el presidente electo supo canalizarlo a través del “que se vayan todos” versión actual. Brutalmente podríamos señalar que gran parte de los argentinos optaron por un cambio a cualquier precio en vez de una continuidad demasiado cara.

Los números obtenidos en las distintas elecciones hacen caer un poco esta idea del “outsider político” de Milei. Antes de vencer a Unión por la Patria primero lo hizo con Juntos por el Cambio, las razones por cierto son varias, pero está claro que el estancamiento económico marcó la diferencia. Y allí apuntó en toda su campaña. Esto explica el resultado que la mitad del electorado haya optado por lo desconocido en repudio de lo conocido.

El desasosiego de la sociedad con la inflación gesto un nuevo giro político en Argentina. Habrá que ver si con esto es suficiente para aportar las soluciones más o menos definitivas que los argentinos en su mayoría estamos esperando.

No será una tarea fácil la que debe enfrentar Javier Milei. En apenas dos años sin partido político ni base territorial, sin construcción política y sin un programa sólido se convirtió en el Presidente de la Nación que obtuvo la mayor cantidad de votos absolutos de la historia nacional. El 30% de los votos son propios de la elección general el 26% restante son prestados, como para sacarle un poco el dramatismo ideológico a la elección.

La incógnita es que grado de apoyo político podrá lograr en el Congreso a sus iniciativas. Ya que no tiene los votos necesarios para sacar leyes propias o para defender sus Decretos de Necesidad y Urgencia.

Los días que restan hasta asumir no van a ser demasiados tranquilos, requerirán de definiciones y negociaciones. Milei ya en la transición está exponiendo capital político. La crisis a enfrentar es profunda, compleja y encierra su destino.

El apoyo que deberá conseguir para lograr estabilidad política serán los gobernadores donde no cabe lugar para rugidos. No hay experiencias de un gobierno de las características que tendrá el de Javier Milei, de lo que si se tiene referencia es de la profunda crisis económica que atraviesa la argentina.