El hartazgo volvió a quedar expuesto este viernes por la noche, cuando un hombre rompió el gabinete del matafuego en planta baja, para robarlo. Fue retenido por los vecinos y terminó detenido tras la llegada de la policía.
Para quienes viven allí, el episodio fue otro capítulo de una convivencia que describen como insostenible.
El episodio fue confirmado por la administración del consorcio San Martín 768. Allí informó que el hombre quedó a disposición de la Justicia de Flagrancia y que durante la mañana de este sábado el matafuego fue recuperado e instalado nuevamente.
Pero para quienes viven en el complejo, lo ocurrido no es un hecho aislado. Aseguran que el problema se arrastra desde hace años, que hubo denuncias previas y que la convivencia se volvió cada vez más difícil.
El conflicto que describen los vecinos se concentra en un departamento del tercer piso de la Torre 7A, cuya titularidad, según indicaron, correspondería a la CGT. La unidad estaría ocupada por un hombre al que identifican como abogado y que, de acuerdo con testimonios, tendría vínculos con la actividad política.
Los residentes sostienen que el inmueble es ocupado por varias personas y que allí se producen situaciones que generan preocupación.
En los testimonios, los vecinos mencionaron presuntos robos, circulación de personas ajenas al complejo y actividades que consideran ilícitas. El reclamo que sí aparece de manera reiterada es el temor y el desgaste que aseguran sufrir en sus propias viviendas.
“Estamos cansados de los robos, cansados de los hurtos”, expresó una de las residentes, que contó que en el estacionamiento desaparecieron baterías, ruedas y otros elementos.
Un vecino de la torre aseguró que las situaciones se repiten desde hace más de cinco años y que las quejas fueron planteadas en reuniones con la administración. Según su relato, hace aproximadamente un mes más de 20 vecinos se reunieron para manifestar su preocupación por la inseguridad reiterada vinculado a ocupantes o visitantes de dicho departamento.
Uno de los problemas que describieron es el ruido durante la madrugada. Según otro vecino, algunas personas llaman a los ocupantes del departamento en cuestión por su apodo desde el exterior porque el portero eléctrico no funciona.
“Lo gritan a las 3, 4 de la mañana”, relató. La situación, sostuvo, afecta a quienes tienen que levantarse temprano para trabajar y a familias con niños, adolescentes y personas mayores.
“Hay vecinos que no duermen, que tienen que trabajar temprano al otro día”, contó.
Otra vecina indignada, también mencionó la colocación de cámaras de seguridad y las reuniones con el administrador, Alejandro Marinelli, como parte de las medidas que intentaron para afrontar los problemas. Según su testimonio, las quejas fueron planteadas por habitantes de las dos torres.
“Estamos cansados los vecinos de la Torre 7, tanto A como B”, expresó.
El hombre que los vecinos identifican como responsable de buena parte de los conflictos es un abogado sanjuanino que tuvo participación en política y que, según registros policiales, fue detenido e imputado en julio de 2017 durante un operativo de la Policía Federal por una investigación vinculada al narcotráfico.
En aquel momento, fue señalado como presunto integrante de una de las organizaciones investigadas por comercialización de drogas. La detención se produjo en el marco de un operativo que terminó con decenas de personas aprehendidas.
Ese antecedente permite contextualizar a quién se refieren los vecinos, pero no acredita las acusaciones actuales sobre el departamento ni implica que haya sido condenado por los hechos que describen los residentes.
En sus testimonios, vecinos del departamento en cuestión, también denunciaron presuntos episodios de venta de drogas, prostitución y situaciones que involucrarían a adolescentes.
Los vecinos aseguran que los reclamos fueron realizados ante la administración y que algunos episodios terminaron en denuncias policiales. La información aportada no permite establecer cuántas denuncias se formalizaron, en qué fechas ni qué resolución tuvieron.
Después del incidente con el matafuego, algunos vecinos se dirigieron a la Comisaría Segunda para declarar sobre lo ocurrido.
El comunicado del consorcio sostiene que los residentes advirtieron la rotura del gabinete, retuvieron al hombre y dieron aviso al 911. La administración destacó la colaboración vecinal y confirmó que el matafuego fue recuperado y colocado nuevamente.
El episodio reciente pone en primer plano una preocupación que, según los testimonios, lleva años dentro del complejo: los robos, los ruidos durante la madrugada y la sensación de que las familias no pueden descansar ni sentirse seguras en sus casas.
“Estamos cansados”, repitió una de las vecinas.
El reclamo apunta ahora a que las denuncias sean atendidas y a que se tomen medidas para evitar que los episodios vuelvan a repetirse.