Cuatro meses sin Julieta Viñales y ningún avance en la causa judicial, contra el médico acusado de haberla colocado en el camino de la muerte, hasta ahora.
Luego de muchos meses de silencio, Maximiliano Babsia, un reconocido especialista en nariz, garganta y oído, deberá dar explicaciones ante el juez Matías Parrón, en el despacho del Quinto Juzgado Correccional.
El llamado del juez está previsto para estos días, tal vez en las próximas horas se concrete, según indicaron fuentes judiciales. Babsia goza por el momento de una eximición de prisión concedida a horas de haberse realizado la denuncia. Con la intención de mostrar su inocencia, deberá dar explicaciones adjuntando pruebas que respalden su coartada.
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Mientras tanto, la parte querellante constituida por la familia de Julieta, tiene listo un expediente con la historia clínica de la víctima adjunta a un numeroso registro de pericias realizadas por médicos especialistas que evaluaron el caso. Además, hay fotos que muestran detalles en el cuerpo de la víctima, que podrían aportar a la causa.
Detrás de esos detalles fríos que son necesarios para respaldar la denuncia por mala práxis presentada ante la Justicia, la familia Viñales acumula un intenso dolor. Tiene en claro que, por ser un delito excarcelable no irá preso, quieren que haya una mano implacable que lo acuse como profesional de la salud y le de lo que se merece.
"Quiero que por lo menos le quiten la matrícula", expresa la madre de Julieta, consultada por sanjuan8.com: "Se nos hicieron eterno estos cuatro meses. Lo habían citado para declarar en marzo, pero justo empezó la cuarentena y quedó todo cancelado. Nos destruyó como familia, no sólo destruyó a Juli, nos destrozó a nosotros mismos. Es indescriptible lo que se siente al perder a una hija que tenía toda una vida por delante; sueños, proyectos, su facultad...¡Juli tenía ganas de vivir!", lamentó.
La mala praxis es un delito culposo que no contempla una pena de cárcel, más bien es en suspenso. Lo que sí puede ocurrir es que se compruebe que hubo dolo en la acción del médico, que pudo haber advertido la posibilidad de muerte y que la haya dejado morir. En ese caso, podría configurarse el hecho como un homicidio simple, que reviste un monto de pena de hasta 25 años, pero la realidad es que hay pocos casos en el país con ese giro en el expediente.
El artículo 84 del Código Penal, establece que, "si el médico causare la muerte del paciente, se sanciona con la pena de uno (1) a cinco (5) años de prisión, e inhabilitación especial de cinco (5) a diez (10) años. La inhabilitación especial hace referencia a que por ese periodo de tiempo no puede ejercer su profesión". Ese será el punto clave de su acusación.
Julieta murió a los 18 años, un 3 de marzo de 2020, luego de complicaciones tras haberse realizado una operación de amígdalas. Aunque había tenido algunas reacciones tras quedar sumida en un coma farmacológico, no resistió.