El conductor circulaba sin licencia de conducir, sin seguro y no respetó la prioridad de paso en la esquina. Esos elementos fueron determinantes para encuadrar el caso como homicidio culposo por conducción negligente e imprudente.
La causa se resolvió mediante un juicio abreviado acordado entre fiscalía y defensa. El juez homologó ese acuerdo y condenó al imputado a dos años de prisión de cumplimiento condicional, además de cinco años de inhabilitación para conducir.
También se le impusieron costas y otras obligaciones legales.
Desde la parte querellante se opusieron al acuerdo, al considerar que la pena resultaba insuficiente frente a las agravantes del caso. Solicitaron una condena mayor, tanto en prisión como en el tiempo de inhabilitación.
Sin embargo, el magistrado sostuvo que no podía imponer una pena superior a la acordada entre las partes y terminó validando el convenio. Durante la audiencia, el condenado reconoció su responsabilidad en el hecho, aunque no expresó disculpas ni condolencias a la familia de la víctima.