Parascandola dijo que junto con activistas chinos presenció maltrato de perros en un matadero de Yulin el domingo por la mañana. “Un hombre llega a la jaula con un garrote y empieza a golpear a los perros, pero los golpea y golpea sin que mueran y los perros ladran desesperadamente y tratan de escapar. Es realmente dramático’’, afirmó. Además, dijo que se sorprendió por la gran variedad de razas de perros que llegan vivos al mercado. Aparentemente preocupado por la imagen internacional negativa, el gobierno local afirmó no tener ninguna vinculación con el festival y dijo en una declaración que no patrocinaba ni promovía el evento. Agregó que controlará el orden público y castigará todo robo o envenenamiento de perros y que no se permitirá carnear animales en público ni servir comidas en la calle.Pero los propietarios de restaurantes dijeron que el festival atrae a miles de entusiastas, que ayer llenaron sus mesas, muchas ubicadas en plena calle a pesar de la prohibición. “Comer carne de perro es una tradición local”, afirmó una recepcionista en el restaurante Longmen.Ayer, un grupo de militantes que protestaban contra el festival fueron dispersados a la fuerza por desconocidos. Además, algunas celebridades, como el comediante británico Ricky Gervais y la modelo brasileña Gisele Bundchen han reclamado la eliminación del festival y más de tres millones de personas firmaron peticiones de protesta, afirmó Shareeza Bhola, representante de comunicaciones del sitio change.org.Ante la pasividad de las autoridades, algunos tomaron medidas por su cuenta: la activista Yang Xiaoyun, de 65 años, hizo una viaje de 2.000 kilómetros hasta Yulin y pagó 1.127 dólares para salvar a un centenar de animales de su sacrificio.