"Tengo fe de volver a verla. Hace una semana, un colega de ustedes me llamó a casa diciéndome que tenía información sobre el paradero de Marita en otro país. Y yo me quedé paralizada", contó en Desayuno Americano. "Si yo tenía alas, me iba volando a ese lugar a ver si era cierto o mentira", confesó.
"¿De dónde saco la fuerza? Del inmenso amor que tengo por mi hija. Tengo el portarretrato al lado de la mesa de luz de mi cama y todos los días la miro a mi hija, con esa sonrisa, y por cómo la estoy criando a Micaela, mi nieta, no la puedo abandonar. Sería una mala madre si abandono a mi hija", expresó.
En medio de esa lucha, Susana reveló que debió afrontar un intento de secuestro de su nieta, amenazas y falsas acusaciones, entre otras cuestiones. Sin embargo, aseguró no tener miedo.
"Todo lo que yo pueda hacer ahora, desde mi humilde lugar de madre, es para resguardar la seguridad de mi nieta. Si yo me callo y tengo miedo, eso es lo que pretenden los delincuentes. Ellos lo que quieren es que yo me quede en una cama llorando", afirmó.
(AméricaTV)