El encuentro aparece como una oportunidad para empezar a consolidar una recuperación que, hasta hace pocos días, parecía lejana. San Martín logró cortar una racha adversa que había encendido señales de alarma, tanto dentro como fuera del club.
La victoria por 1-0 frente a Midland, en condición de visitante, marcó un punto de inflexión. En una semana atravesada por la salida de Ariel Martos como entrenador, el equipo mostró una reacción bajo la conducción interina de Alejandro Schiapparelli.
Más allá de que el rival tuvo protagonismo en varios tramos del partido, el Verdinegro logró sostenerse y golpear en el momento justo. Esa eficacia, que venía siendo una deuda, terminó inclinando la balanza.
El gol de Sebastián Jaurena, el primero con la camiseta del club, fue determinante para destrabar un encuentro cerrado y darle al equipo tres puntos que cambiaron el clima.
Ahora, con otro escenario y mayor confianza, San Martín buscará dar un paso más ante su gente. El duelo ante Quilmes no solo pondrá a prueba la reacción futbolística, sino también la respuesta de los hinchas en las tribunas.