“Lanzo un llamado urgente para que cese cualquier acción que pueda alimentar una espiral de violencia que podría arrastrar a Oriente Medio a un conflicto aún mayor”, dijo Jorge Bergoglio en el comienzo de su discurso.
Desde la ventana del palacio apostólico, advirtió: “Sigo con oraciones y con preocupación, pero también con dolor, las noticias de las últimas horas sobre el agravamiento de la situación en Israel por la intervención de Irán”.
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Francisco dijo que “nadie debe amenazar la existencia de los demás” y remarcó que “todos los países deben ponerse del lado de la paz y ayudar a israelíes y palestinos a vivir en dos Estados, no al lado del otro y con seguridad”. “Es su derecho”, agregó.
En paralelo a la escalada de violencia entre Irán e Israel, el pontífice argentino también pidió un “alto el fuego en Gaza” y que se siga “la vía de la negociación” entre el gobierno israelí y la organización Hamas.
Bergoglio pidió “ayudar a esa población sumida en una catástrofe humanitaria” y la liberación “inmediata de los rehenes secuestrados hace meses”.