Reflexiones sobre el celular
En declaraciones a Página/12, Agustín Valle --investigador y autor de "Jamás tan cerca, la humanidad que armamos con las pantallas"-- explicó que para sus trabajos sobre la "sujeción conectiva" o "sujeción celular", habló con docentes que le confirmaron que muchos niños "tienen promedios de 7 u 8 horas de pantalla por día los días de semana" y que en los fines de semana pueden alcanzar las 12 o 13 horas. "Puede que no haya habido ningún otro dispositivo en la historia con tanta tracción sobre la atención" afirma Valle sobre los celulares, a los que define como "portales de la mediósfera". Así el celular detenta un fuerte poder "sobre los cuerpos y la realidad sensible" y consigue "un monopolio del deseo", provocando una sujeción total de la mirada, algo que no sucede solo en los menores de edad.
Este fenómeno ocurre porque "las pantallas ofrecen estímulos y novedades en forma permanente, infinita". Valle considera que hoy podemos "estar sin estar" y esto provoca la "disoaciación entre cuerpo y mente". Valle comprende que algunas prohibiciones a gran escala tienen "algo tosco y torpe" y hasta pueden "ser contraproducentes". Y destacó el caso de una escuela de jornada completa en Rosario. Allí se prohibió el uso de celulares por iniciativa de la dirección, y luego se llevaron a cabo debates y asambleas de la comunidad escolar respecto a esa prohibición. "Es muy interesante invitar a los chicos a investigar que es lo que les y nos sucede con el apego encandilado a las pantallas", dice el escritor que advierte que no hay que subestimar los aportes de los estudiantes, en calidad de "sujetos pensantes y decisores", para reflexionar sobre las adicciones conectivas. "Si la prohibición impide que se investigue qué es lo que pasa, nos perdemos de información investigable", subrayó.
Valle también mostró sus dudas sobre cómo se podría operativizar la medida en Francia. Según Valle, los interrogantes sobre la prohibición de utilizar celulares surgen de que no es un objeto más, como una tijera o una escoba, que tienen un lugar donde se guardan. "El lugar del celular es pegado al cuerpo porque es un umbral, es portal al ambiente virtual", afirma Valle, quien lo entiende en su funcionamiento como la conexión al "régimen práctico de existencia", tanto para grandes como para chicos. De esa forma concluyó preguntándose si los trabajadores de la educación "podrán abstenerse de agarrar el rosario contemporáneo".