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"Lo encaré y lo maté": apuñaló al abusador de su hija de 5 años

Fernando Matías Vila fue condenado por un jurado popular, pero recibió una pena atenuada por emoción violenta y su cumplimiento no será efectivo.

Era octubre de 2019 y Fernando Matías Vila (33) no pudo frenar su enojo, bronca e impotencia. Tomó un cuchillo y se dirigió a la casa de un hombre a quien conocía como ex vecino en Bahía Blanca. Minutos antes, se había enterado de que había abusado de su hija de 5 años.

Se bajó de la moto, ingresó a la vivienda y le dio varios puntazos que impactaron en distintas partes del cuerpo. Fueron seis heridas cortopunzantes que le ocasionaron la muerte a José Dagoberto López Uribe (66).

Regresó a su propiedad y luego fue directo a la comisaría para entregarse. Sin saber que lo había matado, le dijo a los efectivos: "Herí al abusador de mi hija".

Este martes, se conoció el veredicto de un jurado popular que lo condenó a una pena menor a 3 años por lo que no irá a la cárcel.

Después de las jornadas de debate bajo la órbita del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 bahiense, a cargo del juez técnico Eugenio Casas, el equipo integrado por ciudadanos comunes acompañó la postura de la defensa oficial entendiendo que el acusado había actuado bajo los efectos de una emoción violenta.

La fiscalía, en tanto, había pedido que sea condenado por homicidio simple, que prevé una pena de entre 8 y 25 años.

La causa llegó a juicio tras una investigación llevada a cabo por el fiscal Jorge Viego, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 5 del Departamento Judicial Bahía Blanca, y luego de que los peritos que analizaron al imputado dictaminaran que la actitud de Vila no reunió los requisitos típicos y/o propios de ese estado emocional en particular.

El crimen

El hecho por el que fue condenado Vila se produjo el 20 de octubre de 2019 en el interior de una casa ubicada en calle El Resero al 300, barrio Avellaneda, al norte de la ciudad de Bahía Blanca.

"Ese día llegué a las 3 de la tarde a casa. Trabajaba en el Polo Petroquímico de una empresa. Era un día normal. Estuve con las nenas y mi señora", relató Vila.

"Se hizo de noche, comimos y mi nena fue al baño, que aún estaba en el fondo porque todavía estábamos construyendo. Mi señora la acompañó y la nena insitía con que le dolía un pecho. Mi mujer le empezó a preguntar por qué, si se había golpeado o algo. Hasta que empezó a contarle", recordó en declaraciones a La Brújula 24 FM 93.1.

"Nosotros vivíamos en el departamento de atrás de esta persona. Estuvimos dos años en ese lugar. Ella le contó que cuando estábamos ahí en varias ocasiones la había tocado, le metía la mano en la ropa interior y esas cosas", agregó.

En ese momento, comentó que su pareja empezó a llorar y fue corriendo a contarle: "Se me nubló la vista, nunca pensé que me iba a mandar algo así. Agarré la moto que tenía en ese entonces y me fui a la casa del tipo a unas 30 cuadras. Y pasó lo que pasó".

Antes, agarró un cuchillo que había sobre la mesada. Fue lo primero que vio. "Sinceramente no me acuerdo mucho. Bajé de la moto, lo encaré y lo maté", lanzó.

Según dijo, en el momento no supo que lo había matado hasta que se entregó a la comisaría. "De los nervios que tenía la abracé a mi esposa, no podía hablar y me temblaba el cuerpo. Nunca me había pasado una situación así. Ella trataba de tranquilizarme y le dije que fuéramos a la policía, pero no pensé que estaba muerto. Imaginé que lo había lastimado", comentó.

Al presentarse ante los efectivos, les dijo que había herido al abusador de su hija. "Me metieron en una oficina y fueron a la dirección que yo les pasé. Me acordé porque viví dos años ahí. Cuando volvieron me trasladaron al calabozo y uno de los policías me dijo que ya estaba muerto".

Hoy con 32 años, Matías se las rebusca como albañil: "Me arrepiento de lo que hice, porque si no hubiera ido directamente a la casa no me hubiera pasado todo esto. Hace 3 años que vengo viviendo un calvario. Perdí mi trabajo, no me pudieron tomar más porque estaba todo esto en suspenso".

Por último, dijo que su hija "todavía sigue mal, no va a los cumpleaños y no se junta con los chicos del barrio".

"Hasta hace poco no sabía que estuve preso. Ella pensaba que yo estaba trabajando en el penal. En ese entonces teníamos una psicóloga que la veía, pero no pudimos seguir dándole esa asistencia, por mi tema laboral", concluyó.

Fuente: Clarín