Comscore

POLICIALES

La historia completa del asesinato del norteamericano: un posible intento de abuso y un celular, las razones de la masacre

Hubo pastillas y mucho alcohol, la madrugada que mataron a Jesse Jay Cieslicki (37), en su finca de Sarmiento. Según las pericias, las cuatro personas que participaron de esa "fiesta" privada estaban pasadas de droga. Lo que ocurrió la noche del asesinato.

/// Por María Eugenia Vega
Cuando la menor de 16 años se despertó en una de las habitaciones de la finca de Jesse Jay Cieslicki, no recordaba nada. Los ojos de los policías que estaban en el lugar se posaron sobre ella, pero no dijo mucho, porque todavía le duraba el efecto de las pastillas que había consumido esa noche, junto con el alcohol. Con el correr de las horas, y con las expectativas de los investigadores puestas en su relato, pudo decir parte de lo que ocurrió la madrugada del pasado martes en la sala principal donde apareció masacrado su "amigo" estadounidense.

La noche de locura y descontrol fue preparada especialmente ese día porque la novia de la víctima había viajado a su casa en Caucete y no iba a estar junto a él. Entonces, Jesse encontró el momento oportuno para organizar un "fiesta" privada junto con dos amigas, una menor de 16 años, Brisa Balmaceda (18) y el tucumano Alejandro Nievas (28). En el encuentro íntimo hubo drogas de varios tipos y alcohol en exceso. Todo esto fue detectado por la policía cuando llegó a la escena y vio un desorden compatible con una brutal pelea. Botellas rotas, latas de cerveza y restos de estupefacientes tirados por ahí, formaron parte de un contexto que tuvo como principal referencia a una persona masacrada con el cráneo destrozado, en una finca de Ruta 40 sobre el kilómetro 3398. El cuerpo fue encontrado al lado de una mesa que tenía una pata rota, llena de sangre; elemento que sospechan, fue el arma homicida. Lo que los investigadores sostienen que esa pelea tuvo una razón de ser, aunque todo señalaría que fueron dos. El primer momento de tensión que hubo entre el norteamericano y el tucumano fue una vieja disputa por un celular. "¡Yo sé que vos lo tenés, dámelo!", le exigía el norteamericano a su amigo, en repetidas oportunidades. El reclamo se tornó bastante denso y terminó con una pelea entre ambos, según habrían revelado las testigos del momento; pero hubo otra razón mucho más poderosa que habría desatado la furia. Parece que Brisa fue violentada por el yanqui y en ese intento de abuso sobre la joven, el tucumano tomó partido y desató la feroz trifulca. El exceso de drogas y el alcohol que había en el lugar, más las pericias realizadas en los cuerpos de los presentes, fueron determinantes para este desenlace. La menor habría contado que el tucumano se ponía muy violento cuando se drogaba; eso podría explicar la brutalidad con la que mató a su amigo. La víctima recibió varios golpes en el cráneo, pero siguió siendo masacrado una vez sin vida, tal como lo estableció la preliminar forense. Entonces, ese fue el momento en el que la finca se convirtió en el escenario más macabro de Sarmiento. Y ahora la segunda parte de la hipótesis, los tres jóvenes huyeron de la escena. Dos de ellos, Brisa y el tucumano, se escondieron entre los arbustos y parrales de una finca de la zona. Se fugaron con un televisor de la víctima que luego fue abandonado, el cual ahora busca la Policía. Los dos jóvenes que se ocultaron, se quedaron dormidos. Salvo la menor que, como estaba intoxicada por los estupefacientes que había consumido, volvió a la escena del crimen y se acostó en la cama de la víctima. Allí fue hallada por la policía. Despertó con todos los ojos sobre ella y con preguntas que deberá responder en la Cámara Gesell, en los próximos días. Cuando eso pasaba, el tucumano y Brisa estaban a 400 metros uno del otro, ambos dormidos entre los arbustos. Ambos se declaran inocentes de lo que ocurrió y sólo se atribuyen el robo del televisor, que abandonaron en alguna parte del camino. No recuerdan dónde.