Las primeras definiciones importantes sobre el escándalo en la investigación contra seis jugadores de la selección de la Unión de Rugby de Cuyo, acusados de violar a una joven en una fiesta realizada en un barrio privado, se conocerán esta semana tras haberse concretado los exámenes de ADN.
Diario UNO de Mendoza pudo saber que al menos dos de los acusados serán desvinculados del caso, porque los investigadores consideran que no hay pruebas contra ellos para mantenerlos imputados.
En cuestión de días sería dictado el sobreseimiento, siempre y cuando no surjan revelaciones que den un giro abrupto a la causa.
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Uno de ellos sería desvinculado porque ya fue descartado por la propia víctima, que primero lo mencionó y luego se retractó, según su propia declaración porque se "había confundido de pelado".
En cuanto al otro imputado que quedaría fuera del caso correría esa suerte porque dio negativo en las pruebas de ADN (igual que el primero) y no está señalado al parecer por algún testigo de la fiesta.
Sobre el resto de los sospechosos en tanto se caería la acusación legal de abuso sexual con acceso carnal, más conocida como violación, y que tiene pena de 5 a 15 años de cárcel.
La imputación cambiaría por una nueva acusación por abusos sexuales menos graves.
Este cambio sustancial obedecería a que no habría un elemento contundente en el expediente que acredite que hubo acceso carnal.
Hasta donde se sabe, la víctima no puede recordar y no hay testigos que lo hayan referido.
Además, los exámenes físicos y científicos sobre la joven denunciante no confirmaron la concreción del coito: concretamente no hallaron lesiones de ningún tipo en la mujer ni tampoco líquido seminal que les permitiera inducir esa posibilidad.
Si bien el abogado de la víctima, Lucas Lecour, afirmó en su momento que la inexistencia de lesiones no es suficiente argumento para descartar una violación, tal situación favorece más a los acusados por el beneficio de la duda que a la víctima.
Sí se halló, sin embargo, semen de dos de los acusados, novedad que se informó la semana pasada, pero no en el cuerpo de la joven, sino en la ropa interior de ella y en su indumentaria.
Uno de los imputados ya había adelantado esta posibilidad al admitir en su indagatoria que había existido un contacto sexual.
Según su versión, el contacto había sido consentido por la denunciante y sin penetración.
Todos estos escabrosos detalles que generan incomodidad y estupor son fundamentales en la causa judicial para que la fiscalía defina el futuro procesal de los acusados.
A favor de la víctima, por ejemplo, está el peritaje psiquiátrico que indica que la joven no es fabuladora y por lo tanto de su relato es veraz.
La denunciante dice que no recuerda casi nada y que se enteró por otros de lo que le pasó.
Los investigadores deben resolver en esta causa dos grandes interrogantes.
El primero es si hubo penetración y el segundo si la denunciante lo consintió y si estaba realmente lúcida para aceptar.
Con lo que hay hasta ahora en la causa judicial, la opción de la violación está casi descartada.
Como se admitió que existió otro tipo de contactos sexuales, hay que determinar si estos fueron consentidos.
Esto llevaría a la fiscalía a cambiar la imputación por abuso sexual simple o por abuso sexual gravemente ultrajante y para luego definir si la joven fue víctima o una participante voluntaria de lo ocurrido. Dilucidar tal situación llevará más tiempo.