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Migraña: cómo tratarla y qué alimentos evitar

La OMS señala que es la tercera enfermedad prevalente en el mundo. Algunos productos pueden desencadenar la crisis de dolor de cabeza.

Tener dolor de cabeza condiciona el día a día de las personas que sufren cefaleas y migrañas. La intensidad del malestar puede paralizar y obstaculizar la vida cotidiana. Algunos alimentos, por sus sustancias químicas, pueden contribuir a la aparición de los síntomas, aunque también pueden darse por otras enfermedades.

María de Lourdes Figuerola (M.N. 67.445), jefa de la División de Neurología del Hospital de Clínicas (UBA) y médica del Servicio de Neurología del Hospital Alemán, le explicó a Con Bienestar: “Las cefaleas son dolores de cabeza, sea por un golpe, una meningitis, un ACV, sinusitis, etcétera. Se dividen en dos grupos: dolores secundarios (cuando el dolor de cabeza es un síntoma de otra enfermedad) y primarios, donde el dolor de cabeza es la enfermedad y es a lo que nos dedicamos los neurólogos. Este último es el caso de la migraña, la cefalea de tipo tensión, en racimos, etcétera. La migraña entonces es un tipo (o una variedad) de dolor de cabeza. Es una enfermedad neurológica”.

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En cuanto a porqué se desencadenan, la neuróloga explicó: “Se produce una modificación bioquímica en el cerebro. Se da una liberación brusca de distintas sustancias conocidas como neurotransmisores que generan una vasodilatación, es decir, un aumento en el calibre de algunos vasos cerebrales y arterias, lo que genera una inflamación que provoca dolor”.

Los síntomas de una crisis típica de migraña son: dolor hemicraneal alternante (de la mitad de la cabeza y en cualquiera de ambos lados); el afectado describe generalmente que siente como que el corazón le late adentro del cráneo; y, molestias a la luz (fotofobia), a los ruidos (sonofobia) y a los olores (osmofobia). “El paciente suele quedarse quieto porque cualquier movimiento empeora el dolor y se asocia a náuseas y vómitos, algo bastante frecuente. De hecho, suelen pensar que están teniendo un ataque al hígado”, contó.

A su vez, precisó que hay grupos de migraña como la migraña con aura: “El aura es un fenómeno neurológico reversible, ya que aparece y después se va. Suele ocurrir antes de la crisis de dolor. El aura visual es el más frecuente donde el paciente ve flashes o luces que se mueven en una parte del campo visual. Otra forma de aura es la sensitiva, donde lo que se siente es un hormigueo en la mitad del cuerpo. También hay auras del lenguaje, donde el paciente puede sentir la lengua trabada o que le faltan palabras cuando intenta hablar. Estas auras duran de cinco minutos a una hora y luego aparece la crisis dolorosa”.

En lo que respecta a los factores de riesgo de la migraña, la neuróloga dijo que es más frecuente en aquellos que tienen un familiar directo con primer grado migrañoso, como ser madre, padre o hermanos. “Las mujeres tienen migrañas con mayor frecuencia a partir de la pubertad. Hay desencadenantes como el estrés, el periodo menstrual, la ansiedad, las modificaciones en los horarios de sueño, el ayuno, entre otros. Se trata de factores precipitantes, pero no de riesgo”, señaló.

¿Cómo influye la alimentación?

Figuerola reveló que hay mucho escrito en Medicina sobre la alimentación y las migrañas. “En mi caso, no suelo darles dietas específicas a mis pacientes ya que debería ser muy restrictiva. Lo que sí les pido es que anoten lo que comieron las tres horas previas a tener una crisis de dolor. En el caso de tener una migraña por consumo de ciertos alimentos, eso se debe a las sustancias químicas que tienen. Por ejemplo, el chocolate y los quesos duros tienen tiramina, que dentro del organismo puede transformarse en otra sustancia como la serotonina, pudiendo desencadenar una crisis. En general, suele ocurrir a las horas de haber ingerido esos alimentos y suele repetirse en el tiempo. Los vinos tintos, por ejemplo, tienen una sustancia de suspensión que se llaman flavonoides que pueden desencadenar una crisis de dolor. La salsa de soja tiene glutamato monosódico que también puede provocar dolor de cabeza. Los embutidos y enlatados contienen conservantes que también pueden provocar migrañas”, explicó.

Una rutina antimigrañas

Como consejo, la especialista sugirió que las personas sigan estos tres puntos de rutina:

* Comer algo cada 3 horas, fundamental para evitar los ayunos prolongados.

* Hacer actividad física diaria dentro de la misma franja horaria, que puede ser una caminata de una hora a paso regular.

* Acostarse y levantarse más o menos a la misma hora todos los días porque si uno duerme más o menos de lo que el cerebro está acostumbrado, también puede terminar con dolor de cabeza.

Por último, detalló que como tratamiento se utilizan los analgésicos que, en exceso, son malos. “El mejor es el que quita el dolor de cabeza dentro de las dos horas y siempre hay que tomarlos a la primera molestia. Para los pacientes que tienen más de cinco crisis mensuales, se utiliza la terapia preventiva con medicamentos específicos de toma diaria que previenen la aparición de los dolores”, aclaró.

“Cabe resaltar que para la Organización Mundial de la Salud (OMS) las tres enfermedades prevalentes en el mundo son: primero, las caries dentales; segundo, la cefalea de tipo tensión; y, por último, la migraña”, concluyó.

FUENTE: TN