“La calvicie está determinada por muchos genes de ambos padres, así como por factores de estilo de vida, hormonales y ambientales”, detalló Bauman en declaraciones recogidas por Popular Science. Por tanto, antecedentes de pérdida de cabello en el padre, abuelos o tíos de cualquier lado de la familia pueden aumentar el riesgo, pero nunca lo determinan exclusivamente.
El Dr. Mehmet Erdoan, cirujano de trasplante capilar en Smile Hair Clinic (Turquía), coincidió en que en la práctica clínica se observan antecedentes familiares de calvicie en ambos lados de la familia.
2. Estrés y pérdida de cabello: ¿mito o realidad?
Otra creencia habitual es que el estrés provoca calvicie permanente. Si bien el estrés puede afectar al organismo de diversas formas, su papel en la pérdida de cabello suele ser temporal. Bauman señaló que solo experiencias psicológicas o físicas extremas —como desastres naturales, duelos o dietas muy restrictivas— pueden desencadenar una caída de cabello duradera.
Erdoan precisó que, ante situaciones de estrés, lo más frecuente es que se produzca un cambio temporal en el ciclo de crecimiento y caída del cabello. El cabello atraviesa tres fases: anágena (crecimiento), catágena (reposo) y telógena (caída).
Tras un episodio estresante, hasta el 70% del cabello en fase de crecimiento puede pasar prematuramente a la fase de caída, fenómeno conocido como efluvio telógeno. Esta condición provoca una pérdida difusa y temporal, a diferencia de la alopecia androgenética, que suele manifestarse con entradas o zonas despobladas en la coronilla.
Aunque el estrés no causa calvicie permanente, puede acelerar el proceso en personas predispuestas. Un estudio citado por Popular Science sobre 120 personas con alopecia androgenética mostró que quienes experimentaban altos niveles de estrés perdían cabello más rápidamente que quienes no lo sufrían.
3. Calvicie y fertilidad: una relación infundada
El tercer mito relaciona la calvicie con una mayor fertilidad. El Dr. Shapiro indicó a Popular Science que esta idea resulta atractiva, pero carece de base científica. Bauman añadió que la confusión probablemente surge porque tanto la fertilidad como la calvicie están influidas por hormonas masculinas.
La testosterona, esencial para la producción de esperma y la libido, también interviene indirectamente en la caída del cabello al convertirse en dihidrotestosterona (DHT). Algunas personas presentan variantes genéticas que hacen que sus folículos pilosos sean especialmente sensibles a la DHT, lo que provoca su miniaturización y, con el tiempo, la calvicie.
“La calvicie significa que los folículos pilosos son más sensibles a ciertas hormonas, no que el cuerpo produzca más de ellas”, puntualizó Shapiro. De hecho, existen estudios que sugieren que los hombres que pierden el cabello antes de los 30 años pueden presentar menor cantidad y calidad de esperma, probablemente debido a los mismos niveles elevados de DHT que favorecen la alopecia y pueden interferir en la producción espermática.
No obstante, Bauman subrayó que esta relación no es absoluta: “Muchos hombres calvos tienen hijos sin problemas. Factores como la edad, el estilo de vida y la salud general son más determinantes”.
Como concluyen los expertos consultados por Popular Science, los mitos sobre la calvicie persisten porque ofrecen explicaciones sencillas o reconfortantes, pero la realidad es mucho más compleja. La pérdida de cabello responde a una combinación de factores genéticos, hormonales y de estilo de vida, y la biología rara vez se ajusta a relatos simples o universales.