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En medio del bombardeo, nació un bebé en el subte de Kiev

Como sucede en todo tipo de conflicto bélico en el mundo, las historias emergen desde los refugios, escondites o sitios donde las personas se sienten protegidas de las balas o bombas, y una de estas tuvo lugar en el refugio que existe en las estaciones de subterráneos de la ciudad de Kiev, donde el milagro de la vida dijo presente.

Es que en medio de los ataques aéreos de las tropas rusas sobre la capital ucraniana, una mujer dio a luz a una beba en los túneles del subte que se convirtió en un asilo para los residentes de la ciudad.

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Las imágenes de los túneles albergando a ciudadanos ucranianos ante el riesgo de bombardeos rusos dieron vuelta al mundo. Pero, en las últimas horas, una imagen aplacó por unos instantes la tensión y el pánico de los refugiados.

Varios de ellos usan la aplicación Telegram para comunicarse con el mundo exterior. Era la noche cuando un grupo abierto informó que una mujer había dado a luz a su bebé en el metro.

El periódico británico The Sun detalló que se trató de una joven de 23 años que recibió la ayuda de la policía de la ciudad.

La nena, llamada Mía, llegó al mundo oyendo las explosiones que atormentan la ciudad de Kiev durante la noche del viernes, y mientras las sirenas antiaéreas emitían advertencias a los residentes para que se dirijan a sus refugios.

La foto de la beba recién nacida fue replicada por Hannah Hopko, una política ucraniana, en su cuenta de Facebook.

"Mía nació esta noche en un ambiente estresante: el bombardeo de Kiev", contó la presidenta de la Conferencia Democracia en Acción, quien dijo también que "su madre está feliz después de este parto desafiante".

Refugio frente a la muerte

En tanto, numerosos residentes de la capital ucraniana se apresuraron a refugiarse en el subte para ponerse a salvo las noches del jueves y el viernes, mientras las fuerzas rusas atacaban la ciudad y se aproximaban a ella y afuera podían escucharse disparos y explosiones.

Las familias se acurrucaron en los abarrotados andenes de las ornamentadas estaciones del metro. Muchas personas expresaron su horror y conmoción ante la violencia y la súbita amenaza contra sus vidas, y se preguntaron qué vendría después.