A lo largo de cuatro meses, los científicos utilizaron escáneres cerebrales para observar la actividad neuronal durante las sesiones. Tras sucesivas rondas e intercambio de roles, solamente 18 personas concluyeron la última etapa del experimento. Los resultados fueron reveladores.
El grupo que recurrió a ChatGPT para redactar sus textos registró la menor actividad cerebral de todos. No solo eso: estos participantes demostraron problemas de memoria, al punto de que el 83,3% no pudo recordar ninguna frase escrita minutos antes de emplear la inteligencia artificial. Según el estudio, la conectividad cerebral cayó un 47%, y el esfuerzo mental disminuyó un 32%.
Por otra parte, quienes utilizaron Google mostraron un nivel de compromiso moderado. Sus cerebros activaron zonas relacionadas con la búsqueda y recopilación de información, aunque no alcanzaron el nivel de quienes trabajaron sin herramientas digitales.
El grupo que confió únicamente en sus propios conocimientos reflejó la mayor actividad cerebral. Los escáneres registraron una activación significativa en áreas vinculadas a la memoria, la creatividad y el procesamiento semánticos. Además, los ensayos elaborados por estos participantes fueron calificados como más originales y profundos por los expertos.
Los investigadores subrayan que el impacto de las herramientas de inteligencia artificial comienza a hacerse visible en la población joven y que falta mucha investigación para entender la dimensión del fenómeno. La actividad cerebral podría variar ante otros desafíos intelectuales.
Luego de realizar estos estudios llegaron a la conclusión de que uso de ChatGPT reduce la actividad cerebral de las personas la mala utilización de estas aplicaciones podría deteriorar habilidades fundamentales para el aprendizaje a largo plazo.
FUENTE: infobae