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Cómo afrontar una de las manifestaciones físicas más comunes del estrés y la ansiedad

El cuerpo y la mente no funcionan de manera separada. Lo que ocurre en una de esas dimensiones afecta a la otra.

El aparato digestivo es uno de los que más captura y proyecta la relación del mundo interior y el exterior. Por eso manifiesta con especial facilidad esas tensiones que están relacionadas con dificultades en el entorno.

“Una buena salud mental es fundamental porque su estado se manifiesta en respuestas fisiológicas”, plantea el doctor Modesto J. Varas Lorenzo, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Sanitas CIMA, de España.

Cuando una persona pasa procesos de estrés por largos periodos de tiempo se modifican procesos digestivos importantes, es decir, el PH se altera y genera una inflamación de las mucosas, el flujo de sangre que va al estómago disminuye y deja al estómago más propenso a la aparición de úlceras.

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Incluso, los estados emocionales negativos pueden provocar un aumento de los niveles de cortisol en la sangre que afectan el proceso de digestión y absorción de alimentos, provocando mucho malestar.

Como explica el especialista en aparato digestivo, entre los síntomas que provoca la gastritis nerviosa los más frecuentes son:

  • Dolor de estómago
  • Falta de apetito
  • Diarrea
  • Hinchazón abdominal
  • Mareos
  • Náuseas
  • Eructos
  • Digestiones muy lentas
  • Reflujo

Aunque los síntomas de la gastritis nerviosa no siempre aparecen simultáneamente, pueden empeorar durante las comidas en períodos de crisis de la enfermedad. Algunos de estos síntomas también pueden estar presentes en otros tipos de gastritis y dificultar el diagnóstico.

El alivio de la gastritis nerviosa enfocado desde la salud mental pasa por realizar cambios en la rutina que aporten más calma y tranquilidad.

Cómo tratar la gastritis nerviosa

Tratar la gastritis nerviosa es complicado, debido a que se le debe sumar la estrategia psicológica para obtener resultados satisfactorios. Es por esto que la intervención de un profesional especializado es de gran importancia.

Entre los tratamientos para la gastritis nerviosa más comunes se puede mencionar:

Los antiácidos: ayudan a disminuir el dolor, ardor e inflamación.

Cambiar hábitos de alimentación y vida. Aumentar el consumo de frutas, fibra, verduras para mejorar el proceso digestivo y evitar el consumo de azúcar refinada, bebidas gaseosas o envasadas y alcohol.

  • No dormir justo después de comer.
  • Ingerir los alimentos lentamente.
  • Descansar y dormir adecuadamente.
  • Realizar actividades físicas.
  • Modificar y evitar los pensamientos negativos, obsesivos y perjudiciales.
  • Practicar técnicas de resolución de problemas.
  • Practicar técnicas de relajación y respiración para reducir el estrés.

“Se debe buscar atención médica desde que hay dolor o ardor después de las comidas, ya que la acidez puede multiplicar la bacteria del helicobacter pylori y complicar el estado de salud del paciente”, advierte el doctor Carlos Enrique Barrientos Estrada, director médico de Guatemala.