Evitar planes de alimentación restrictivos: optar por regímenes extremadamente restrictivos puede dejar a una persona con poca energía. Esto significa que el cuerpo recibirá menos calorías, lo que puede resultar en un efecto contraproducente. Cuando el cuerpo se da cuenta de que está viviendo una situación estresante debido a la restricción calórica, se adapta y reduce la tasa metabólica basal. Por ello, es importante tener cuidado con las dietas restrictivas prolongadas.
Poner en práctica pausas activas: reducir el tiempo sedentario, especialmente para quienes trabajan desde casa y pasan el día sentados. Tomar descansos cada media hora para levantarse y moverse puede aportar beneficios para la salud y también ayudar a ajustar y aumentar el metabolismo.
La influencia de un buen dormir
En muchas ocasiones, no se le presta la atención suficiente al descanso, pero la falta de sueño está directamente relacionada con el aumento significativo del riesgo de obesidad, además de que puede tener otras consecuencias negativas sobre nuestro organismo, como el incremento de los niveles de azúcar en la sangre y la resistencia a la insulina, que podría provocar el aumento del riesgo de desarrollar diabetes Tipo 2.
Por este motivo, se recomienda dormir entre 7 y 9 horas cada noche, dejando de lado los celulares y realizar actividades relajantes antes de dormir para disfrutar de un sueño más profundo. Con un buen descanso, también se podrá mejorar el sistema metabólico.
(*) La Dra. Susana Fuentes (M.N. 92.619) es especialista en clínica médica y diabetología. Integra el equipo de Cirugía Bariátrica y Metabólica del Hospital “El Cruce” de alta complejidad.
FUENTE: TN