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Claves para armar un presupuesto familiar

En tiempos de inflación alta, los expertos recomiendan llevar un registro detallado de ingresos y gastos para un ordenado presupuesto familiar.

En la Argentina, las crisis económicas, la inflación y la restricción en el acceso a dólares son episodios frecuentes. Ante gastos que se multiplican y sueldos que no logran compensar el efecto de la inflación, es cada vez más necesario saber acomodar las finanzas personales y evitar problemas a fin de mes. En ese contexto, especialistas compartieron sus consejos de finanzas para principiantes. Aseguran que un punto fundamental es saber armar un buen presupuesto familiar donde queden asentados los ingresos y los egresos.

1. Registrar todos los gastos

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El primer paso para quienes busquen estimar los números de su economía personal es contabilizar los gastos. Los expertos recomiendan hacerlo no sólo con los egresos frecuentes sino también con los pagos poco comunes. Al mismo tiempo, sugieren hacer el registro en forma no sólo mensual sino también anual.

“Para tener un buen control de los gastos y un manejo eficiente, hay que saber muy bien en qué se está gastando. Para ello, es importante armar un presupuesto familiar y controlar todos los gastos. Incluso los más pequeños, como el almuerzo que compramos al mediodía cuando estamos en la oficina”, afirma Mariano Otálora, director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales.

“Siempre ayuda tener un presupuesto mínimo de gastos frecuentes de todos los meses y tener algún tipo de mecanismo de amortiguación para los gastos extraordinarios. Es decir, esos egresos que no tienen una frecuencia mensual pero que se pueden presentar: un imprevisto, un regalo o una escapada el fin de semana, por ejemplo”, dice Ezequiel Baum, economista especializado en educación financiera. Y agrega: “Si comparación entre los ingresos y la suma de gastos frecuentes y extraordinarios da negativa, la persona va a estar desahorrando o endeudándose cada vez más rápido”.

2. Identificar los gastos superficiales

Una vez que todos los egresos de dinero están volcados en el presupuesto, resulta más sencillo distinguir los gastos que hay que cancelar apenas sea posible (como el alquiler) de aquellos que se pueden reducir. “Es interesante ver en qué medida son prescindibles o imprescindibles y el nivel de control que tiene un hogar sobre esos gastos. Muchas veces somos tomadores de gastos, sobre los que tenemos bajo nivel de gestión y eso plantea restricciones severas a la hora de manejar un presupuesto”, explica Nicolás González, docente y director de la plataforma El ABC de tu Dinero.

Otálora coincide en la visión: “Están los gastos necesarios, como el alquiler, las expensas o los servicios; y los prescindibles, como puede ser la comida por delivery o los viajes en taxi. Cuando la plata no alcanza, no hay muchas más opciones que eficientizar el gasto: hay que eliminar o bajar esos consumos superfluos. Otra opción para complementar es tratar de mejorar los gastos que se hacen. Por ejemplo, comprar una marca más barata o usar una forma de pago más conveniente”. En ese sentido, es ideal estar atentos a descuentos que ofrecen los bancos en ciertos días para hacer compras.

3. Evitar acumular deudas

Dentro del presupuesto familiar, también es importante destinar un espacio a registrar las deudas pendientes de cancelación. “Me refiero a cualquier deuda, con entidades financieras o no financieras y, también, a los gastos que quedaron pendientes, como cuotas del colegio o expensas atrasadas”, apunta González.

En el caso de las deudas financieras, el especialista explica: “Si no se pueden bajar los gastos o generar mayores ingresos, la tercera opción es contraer deuda para seguir financiando el presupuesto”. Y aconseja “tener claro qué vida puede financiar cada uno” para evitar juntar deudas para mantener un nivel de consumos que no se corresponde con los ingresos familiares.

Si bien tomar deuda puede ayudar a solucionar un gasto imprevisto, la recomendación de los especialistas es ser cauteloso y no acumular compromisos financieros que luego forman una “bola de nieve”, ya que los costos que se pagan para endeudarse son altos. “Respecto de acumular deudas por gastar más de lo que uno gana, siempre es importante entender que la tasa que uno paga por el endeudamiento siempre va a ser mayor que la tasa de interés que uno recibe como ahorrista. A la vez, generalmente es mayor a la inflación o devaluación esperada”, sostiene Baum.

4. No dejar de ahorrar

En un contexto de aceleración en la inflación, a muchas familias se les hace difícil ahorrar una parte de sus ingresos. Sin embargo, los analistas señalan que es fundamental incluir en el presupuesto algún objetivo de ahorro.

“Hay que registrarlo como un gasto más. No hace falta que sea una porción muy grande pero sí es necesario que sea lo máximo posible. Debería ser un número o porcentaje de los ingresos que genere cierta exigencia pero que se pueda mantener en el tiempo. En algunas familias serán $1000 por mes y en otras, será $10.000. Tampoco es necesario postergar otras cosas de la vida ni sacrificarse para lograr esa capacidad de ahorro”, puntualiza Otálora.

Una vez que el ahorro está hecho, es necesario protegerlo del avance de los precios o de una eventual devaluación. Por eso, las principales las recomendaciones son la compra de dólares, hoy muy restringida, y los plazos fijos que ajustan por inflación. Una tercera opción, en pesos y de corto plazo (pueden usarse sólo por unos días), son los fondos comunes de inversión. Esta herramienta es ideal para quienes tienen los bolsillos muy ajustados y no tienen gran capacidad de ahorro.

“Cuando uno recibe el dinero que gana, no se lo gasta inmediatamente sino que va desagotando la cuenta. Entonces, si bien las tasas de interés en términos reales son negativas, no viene mal tratar de sacar una pequeña diferencia invirtiendo en fondos comunes de inversión de liquidez o aquellos destinados a plazos fijos. Son productos a los que se puede acceder desde el homebanking o desde alguna billetera virtual”, afirma Baum.

“Es una forma de remunerar los pesos hasta que uno los retira o los usa. Es una ventaja con respecto a tener la plata parada en la caja de ahorro, que no genera nada y pierde valor. Aún con esta tasa de interés, por lo menos se recupera una parte”, completa el economista.

FUENTE: TN