El paso clave consiste en integrar los ingredientes solo hasta unirlos. La masa debe quedar homogénea pero blanda, evitando amasarla demasiado. Ese detalle permite que los ñoquis mantengan una textura aireada y liviana después de la cocción.
Una vez lista, se divide en varias porciones para formar cilindros largos que luego se cortan en pequeños bocados. No es necesario utilizar tabla de ñoquis: el estilo rústico también funciona perfectamente en esta preparación.
La cocción se realiza en abundante agua hirviendo con sal. Los ñoquis no requieren demasiado tiempo: el indicador ideal es cuando comienzan a flotar en la superficie. Ese momento señala que están listos para retirarlos con espumadera y evitar que se pasen.
Mientras tanto, se puede avanzar con la salsa, que aporta el toque cremoso y completa el plato.
En una sartén amplia se rehoga cebolla picada hasta que quede transparente. Luego se incorporan entre 250 y 300 gramos de champiñones frescos junto con cebolla de verdeo, que suma frescura y sabor.
Tras unos minutos de cocción, se agrega crema de leche y se condimenta con sal y pimienta. La preparación se cocina hasta que la salsa espese levemente y adquiera una textura sedosa.
El armado final es simple y rápido: los ñoquis recién colados se sirven inmediatamente y se cubren con la salsa bien caliente.