"En mi curso lo hicimos, no fue tan alocado, pero algunos se emborracharon y fueron así al colegio", le contó Nerina (nombre ficticio para preservar la identidad de la joven). Ella es una estudiante que asegura conocer más casos en otras escuelas.
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Sí, aquí y en todo el país pasa. Es una modalidad que va ganando adeptos, como cuando se puso de moda el ritual de presentar la campera de polar que usarán en el viaje de estudios. Mariano también contó cómo es: "Este año nos vemos antes de empezar las clases, juntamos la plata para alquilar un lugar el domingo y estamos toda la noche bailando y tomando algo, hasta que nos vamos a la escuela".
Hay padres que también están al tanto y hasta que ayudan a los chicos en la organización de la UPD. "Algunos nos apoyan y otros no, a unos compañeros míos no los dejaron ir", dijo Bruno, quien también sostiene que hay alumnos que "no se prenden en la movida".
La mamá de un colegio preuniversitario también relató su experiencia. Contó que su hijo participó de la fiesta y que, con los compañeros, alquilaron un colectivo para llegar al edificio escolar. "Lo dejé ir, porque confío en él", afirmó.
A pesar de que el UPD se está masificando y ya la protagonizan estudiantes de muchos colegios, llamativamente, la gran mayoría de los docentes consultados dijeron no tener idea. Sólo la vicerrectora de la Escuela Normal Sarmiento, Patricia Pulido, contó que está al tanto. Si bien no pudo dar fe de que algunos alumnos estuvieran alcoholizados ni que vinieran de una larga noche, relató que este lunes se cruzaron de la Plaza Laprida y como estaban algo exaltados, los frenaron en el ingreso y los tranquilizaron.
En muchos casos, el resultado ya es conocido y los mismos adolescentes lo confesaron: descontrol, excesos y la consecuencia de alumnos que llegan a la escuela alcoholizados, sin estar en condiciones de presenciar un acto o una clase. Algo que está prohibido y va en contra de todos los protocolos de convivencia de los colegios, sean de gestión pública o privada.
Un caso que se viralizó
Las consecuencias no siempre pasan únicamente por el estado preocupante de los alumnos. La ingesta sin control de bebidas alcohólicas de todos colores habría derivado en la provincia en un caso de vandalismo. En las redes sociales circulan fotos cuyos usuarios que las publicaron afirman que son testigo de un verdadero desastre. Junto a las imágenes, afirman que son chicos de un colegio privado que alquilaron una finca este último fin de semana y que destrozaron el lugar. Los baños y las paredes quedaron destruidos.