Caso Turcumán
Jueves 09 de Agosto de 2018

Uno de los jueces que dictó la sentencia: "Creo que logramos una condena justa"

El camarista vocal de la sala III, Maximiliano Blejman, que condenó a Claudia Moya a la pena de 15 años por homicidio atenuado en circunstancias extraordinarias, habló con sanjuan8.com y explicó las razones que los llevó a no aplicar la prisión perpetua para la imputada.

///Por María Eugenia Vega

A medida que transcurrían los días, el juicio contra Claudia Moya fue cambiando su tonalidad. Los diferentes testimonios iban tirando la soga hacia lados opuestos, abriendo la posibilidad a una condena sorpresiva. Precisamente así fue porque, hasta último momento, nadie supo cuál sería el destino de la esposa de Turcumán, quien lo mató de un puntazo letal en el corazón el 13 de junio de 2017. Hoy se reveló que el tribunal de la sala III definió una pena media de 15 años por la atenuación que implicó las circunstancias en las cuales se produjo ese homicidio agravado. Los informes psicológicos y psiquiátricos fueron reveladores. La Justicia habló luego de que el tribunal se ponga de acuerdo, después del turno de los alegatos de las partes. En ese marco, uno de los jueces que dictó esta sentencia, Maximiliano Blejman, explicó a sanjuan8.com cómo llegaron a la condena, con la firme convicción de que tomaron una buena decisión. "Tratamos de ser justo y creo que lo hemos logrado", afirmó el camarista.



Hubo acuerdo a puertas cerradas en la sala III cuando tuvieron que definir cuántos años le indilgaban a Moya por el homicidio de Turcumán. Primero, tiraron en la mesa la certeza de que Claudia mató con dolo directo, pero sin premeditación. Luego, tuvieron en cuenta a todos y cada uno de los testigos que pudieron semblantear. "Algunos sustentaban la pretensión de Fiscalía y otro, de la defensa. No sé si fue dificultoso el análisis, pero hemos tratado de ser justos y creo que lo hemos sido, analizando todas las aristas de este caso, porque tenía muchas", dijo Blejman a sanjuan8.com, luego de abandonar el recinto.



"Lo bueno de los juicios orales es que se pueden analizar todas las pruebas que quizás no fueron valoradas en su momento, pero además hay pruebas psicológicas y psiquiátricas, que son informes técnicos, que ameritan la presencia de los profesionales para que expliquen de qué se tratan. Eso nos ayuda a superar cualquier tipo de duda que, no solo los jueces sino que cualquiera de las partes pueden llegar a tener", dijo Blejman dejando en claro que uno de los puntos cruciales fueron los informes que pusieron de manifiesto, la psicóloga de Claudia Moya y el psiquiatra que atendió a Alfredo Turcumán. "Fue muy apreciada la prueba testimonial rendida. Uno a veces cuando lee una testimonial le causa una impresión estática, pero cuando puede estar en contacto con el testigo puede tener otras valoración sobre las cosas", explicó el magistrado.



Para resolver este complejo caso, los jueces han tenido en cuenta la jurisprudencia nacional, es decir, los casos similares que marcaron historia por sus resoluciones, en otras ciudades. Tal es la historia de una mujer de Tucumán que mató a su marido en circunstancias de violencia y primero fue condenada a prisión perpetua, pero luego la Corte de esa provincia falló por la absolución tras reconocer que hubo legítima defensa. Este caso fue tomado como ejemplo por la defensa de Claudia Moya, para pedir su absolución o la posibilidad de atenuar la pena, que es precisamente lo que se logró. "No sólo hemos valorado la prueba de este juicio y hemos aplicado la doctrina, sino que hemos analizado lo resuelto por diferentes tribunales del país en casos similares, que se convierten en un faro para lograr lo justo", selló.

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