A medida que pasaban los días, la violencia ganaba terreno en la relación entre Pamela Rodríguez y Ángelo Castillo. A tal punto, que un día se hizo pública, en medio de la plaza principal de la Villa Calingasta, en octubre de 2018. El celular de Pamela, el problema. Ese día, Ángelo intentó revisárselo, por reacciones de inseguridad propia, y forcejeó con ella. Cuando le quitó el teléfono, la empujó y Pamela cayó al piso, golpeándose. Él revisó el teléfono y lo estrelló contra el piso.
Los insultos y gritos eran una constante, para ese momento. Ella no podía más del dolor mientras escuchaba como la agredía verbalmente mientras estaba en el suelo. Pamela terminó siendo asistida en el hospital, pero como no registraron lesiones de consideración no hubo denuncia penal.
Lo que sucedió fue que, la madre de la niña se acercó al Juzgado de Paz del departamento para exponer la situación. La jueza Roxana Espín actuó de inmediato y resolvió en pocos días la prohibición de contacto y comunicación contra Ángelo Castillo. Este “título” tiene su base en que ellos vivían al lado y por eso no se puede establecer “perimetral” que implica prohibición de acercamiento medida en metros.
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Pero el efecto es básicamente el mismo. Ángelo no podía tener contacto alguno con ella, ni por mensajes, ni personalmente, pero eso no ocurrió. A tal punto que Pamela quedó embarazada en 2019 en medio de un noviazgo violento que no contó con seguimiento psicológico, tal como lo había pedido al Justicia.
Cuando ella quedó embarazada decidieron una tregua entre familias, según fuentes judiciales. Los padres de Pamela y Ángelo, además de ellos, firmaron una especie de “cláusula” donde se le permitía al joven acercarse solo con la condición de que fuera en buenos términos y con el fin de aportar y acompañar el proceso de gestación. Estos términos no duraron mucho porque el conflicto volvió, pero con mayor intensidad.
Más peleas, más gritos, más insultos y la sospecha firme de la familia de que él la golpeaba en privado. Así llegó la madrugada del 23 de febrero, cuando Ángelo entró por la puerta sin llave y, con una puñalada letal, le quitó lentamente la vida a su exnovia, porque ella había decidido terminar la relación.