Irán niega negociaciones y desafía a Trump en plena guerra
Irán negó de forma tajante estar negociando con Estados Unidos y desmintió a Trump. Además, advirtió que el conflicto seguirá impactando en el estrecho de Ormuz y los mercados.
En medio de la escalada en Medio Oriente, Irán salió a desmentir de forma categórica las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien había asegurado que existían conversaciones en curso para frenar las hostilidades. Desde Teherán, la respuesta fue directa: no hay ni hubo negociaciones con Washington.
Medios iraníes vinculados al régimen, como las agencias Tasnim y Fars, afirmaron que “no ha habido ni hay negociaciones en curso”, contradiciendo abiertamente la versión de la Casa Blanca. Las publicaciones citaron a un alto funcionario de seguridad que rechazó cualquier tipo de diálogo, incluso indirecto, en el actual contexto de guerra.
Además, desde Irán interpretaron los anuncios de Trump —incluida la pausa de cinco días en los ataques— como una maniobra política y mediática. Según sostuvieron, la decisión estadounidense no responde a avances diplomáticos reales, sino a presiones del escenario internacional, los mercados y las advertencias militares iraníes.
El mismo funcionario fue más allá al advertir sobre el impacto global del conflicto. “Con este tipo de guerra psicológica ni el estrecho de Ormuz volverá a las condiciones previas ni habrá calma en los mercados energéticos”, afirmó, en referencia a uno de los puntos estratégicos más sensibles del comercio mundial de petróleo.
En esa línea, Teherán dejó en claro que no aceptará ultimátums. El plazo de cinco días anunciado por Trump fue interpretado como una continuidad de la estrategia bélica. “Significa la continuación del plan estadounidense para cometer crímenes contra el pueblo”, señalaron, al tiempo que advirtieron que Irán continuará “respondiendo y defendiendo ampliamente al país”.
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El trasfondo del conflicto sigue centrado en el control del estrecho de Ormuz, clave para el suministro energético global. Irán ya había anticipado que, ante nuevos ataques contra su infraestructura, su respuesta no tendría contención y que hasta ahora solo utilizó “una fracción” de su capacidad militar.
Mientras tanto, la tensión se mantiene en niveles críticos. Estados Unidos e Israel continúan con operaciones militares iniciadas el 28 de febrero, en un conflicto que ya dejó miles de muertos y mantiene en alerta a toda la región.
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En paralelo, se intensifican los intentos diplomáticos. Turquía, Egipto y Pakistán aparecen como mediadores informales, mientras Rusia reiteró su disposición a intervenir para lograr una salida política. En ese marco, el canciller Serguéi Lavrov mantuvo contactos con su par egipcio, Bader Abdelati, y propuso avanzar en una solución que contemple a todas las partes.
Pese a la tregua parcial anunciada por Estados Unidos, el escenario sigue marcado por la desconfianza y la continuidad de las acciones militares. Los mercados reflejan esa incertidumbre: el petróleo moderó su suba, pero se mantiene cerca de los 100 dólares por barril, en un contexto de alta volatilidad global.