Desde la órbita terrestre, su tonalidad rojiza sobresale sobre un entorno dominado por depósitos salinos claros, fenómeno que genera una figura que parece pintada sobre el paisaje andino.
La fotografía fue difundida por el Observatorio de la Tierra de la NASA y permitió apreciar con detalle uno de los ambientes más particulares de la región.
El origen de los colores que se observan desde el espacio
La Laguna Colorada forma parte del Altiplano, una vasta meseta ubicada entre cadenas montañosas andinas y considerada una de las más elevadas del planeta. Allí las condiciones ambientales son extremas: baja presión atmosférica, elevada radiación solar y una importante concentración de sales en distintos cuerpos de agua.
El característico color rojizo de la laguna está asociado a microorganismos que lograron adaptarse a ese entorno. Entre ellos se encuentra el alga Dunaliella salina, reconocida por producir carotenoides, pigmentos naturales que aportan tonalidades rojas y anaranjadas.
La intensidad del color puede variar a lo largo del año. Factores como la temperatura, la evaporación del agua y los niveles de salinidad influyen en el desarrollo de estos organismos y modifican el aspecto visual de la laguna. En determinadas épocas, algunos sectores pueden presentar matices diferentes, incluyendo tonos verdosos.
A esta combinación se suma la presencia de depósitos minerales acumulados durante miles de años. El contraste entre las superficies claras y el agua coloreada genera el efecto visual que llamó la atención de los observadores desde el espacio.
Un paisaje marcado por la historia geológica del Altiplano
Los científicos de NASA explicaron que la laguna actual es apenas una parte de un sistema acuático que en otros períodos ocupó una superficie mayor. A medida que las condiciones climáticas cambiaron, el agua retrocedió y dejó expuestas zonas donde permanecieron distintos minerales.
Entre ellos se encuentra el bórax, una sal que forma extensiones blanquecinas visibles tanto desde tierra como desde la órbita. Esos depósitos ayudan a delinear los contornos del lago y contribuyen al aspecto singular que presenta en las fotografías satelitales y espaciales.
La interacción entre agua, sal, microorganismos y clima convirtió a este rincón de Bolivia en uno de los escenarios naturales más reconocibles de la región andina. La foto obtenida por los astronautas de la EEI lo confirmó.