Sin elecciones, pero con tensiones: el 2026 que desafía a Javier Milei
Tras su paso por el Foro Económico Mundial de Davos, Javier Milei regresó al país con un mensaje ideológico reforzado y un escenario político interno que comienza a reacomodarse. Sin elecciones en el calendario, el 2026 aparece como un año clave para consolidar poder, ordenar internas y definir el futuro de La Libertad Avanza.
En su tercera participación en Davos, el Presidente volvió a dejar en claro su defensa irrestricta del capitalismo y profundizó su crítica al sistema político tradicional que, según su mirada, domina a la Argentina y a buena parte de las democracias occidentales. En ese marco, lanzó una frase que rápidamente se convirtió en eje del debate político: decretó el “fin” de Maquiavelo como símbolo de la vieja política.
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Más allá del impacto discursivo, Milei utilizó el foro para ratificar alineamientos internacionales, enviar señales de previsibilidad económica y reforzar su vínculo con los mercados, un aspecto clave tras un 2025 atravesado por tensiones electorales.
Un año sin elecciones, pero no sin riesgos
Que el 2026 no sea un año electoral no implica un escenario de menor exigencia para el Gobierno. Por el contrario, la historia reciente muestra que los períodos sin urnas suelen ser territorio fértil para internas, disputas de poder y desgaste político.
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Milei llega a este año con más herramientas que al inicio de su gestión: logró sostener gobernabilidad, consolidó bloques propios como primeras minorías en Diputados y Senado y tejió alianzas con gobernadores y sectores de la dirigencia tradicional. Sin embargo, ese mismo entramado abre nuevos desafíos.
La política real y el peso de las alianzas
Durante 2025, el Presidente transitó el aprendizaje más complejo de su gestión: bajar al barro de la negociación. La convivencia con sectores de la “casta” que prometió combatir fue inevitable para avanzar con leyes clave y sostener la gobernabilidad.
El resultado fue un armado político más amplio, pero también más frágil, donde conviven dirigentes con intereses diversos. Ese equilibrio es el que ahora deberá sostener sin el disciplinador natural que representan las elecciones.
Movimientos internos y señales de alerta
En las últimas semanas, la salida de ocho funcionarios de áreas sensibles —especialmente en empresas públicas y organismos de control— encendió alertas dentro del oficialismo. Lejos de responder a decisiones individuales, estos movimientos fueron leídos como reacomodamientos de poder que habían quedado en pausa durante el año electoral.
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El temor a que resurjan internas en un Gobierno que logró atravesar un diciembre y un enero con estabilidad social y económica, algo poco habitual en la Argentina reciente, volvió a sobrevolar la Casa Rosada.
Karina Milei, Santiago Caputo y el orden interno
En ese tablero, la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo continúa siendo uno de los ejes centrales del armado libertario. Aunque sin confrontación pública, las diferencias de poder y estrategia siguen marcando el pulso del Gobierno.
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En paralelo, las tensiones con la vicepresidenta Victoria Villarruel quedaron relegadas a un segundo plano. Hoy, el foco está puesto en el vínculo con los gobernadores y en la capacidad de sostener acuerdos legislativos clave.
La prueba legislativa que viene
Uno de los primeros grandes test del año llegará a partir del 11 de febrero, cuando se termine de definir el poroteo de votos para la reforma laboral, aún en negociación con las provincias. El resultado será una radiografía precisa del nivel de gobernabilidad que el Gobierno logró construir tras las elecciones.
En el frente económico, Milei inicia el año con datos que le permiten tomar aire. El país cerró 2025 con calma cambiaria, una incipiente recuperación de reservas y un riesgo país cercano a los 520 puntos, el nivel más bajo desde 2018.
El Banco Central logró sumar US$ 1.000 millones en una semana, un dato que refuerza la estrategia de mostrar solidez ante los organismos internacionales y el mercado financiero. Sin embargo, la recuperación del consumo sigue siendo limitada y aún no compensa la fuerte caída registrada durante 2024.
Un mundo inestable y pragmatismo sin dogmas
Mientras el escenario internacional se vuelve cada vez más volátil, Milei apuesta a un pragmatismo sin límites. Consolida su alineamiento con Estados Unidos, mantiene los lazos comerciales con China, prepara un viaje oficial a Asia y sostiene el vínculo económico con Brasil, pese a las diferencias ideológicas. En un contexto global donde la multilateralidad pierde peso y las decisiones se negocian día a día, el Gobierno argentino busca adaptarse sin romper relaciones clave.
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El 2026 será determinante para saber si La Libertad Avanza logra consolidarse como un partido estructurado, con reglas claras y liderazgo ordenado, o si queda atrapado en disputas internas.
Con señales de una nueva etapa de ajustes y recortes que podrían anunciarse en febrero, Milei encara un año que, aunque sin elecciones, será tan decisivo como cualquier campaña. En juego no está solo la gestión, sino el diseño del poder que proyecta hacia 2027.