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Pedido de captura para la mano derecha del "Pequeño J" por el triple femicidio

La Interpol emitió una alerta internacional para dar con el paradero de Matías Ozorio, el segundo del jefe narco que habría ordenado el asesinato de Lara Gutiérrez, Brenda del Castillo y Morena Verdi.

La Justicia argentina ordenó la captura nacional e internacional de Matías Agustín Ozorio, el hombre de 28 años señalado como la mano derecha de "Pequeño J", el jefe narco peruano que está acusado de planear el triple crimen que conmociona a Florencio Varela.

Según fuentes judiciales, Ozorio habría tenido un rol clave en la organización del crimen de Lara Gutiérrez, Brenda del Castillo y Morena Verdi, quienes fueron torturadas y asesinadas en una casa de esa localidad del conurbano bonaerense.

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La causa apunta a que Ozorio colaboró directamente en los preparativos del ataque, desde el montaje de la supuesta fiesta hasta la difusión en vivo de los asesinatos.

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La Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) ya emitió una alerta roja para dar con su paradero, lo que implica que todas las fuerzas de seguridad a nivel mundial están notificadas y pueden detenerlo en cualquier país. Además, se conoció que Ozorio tiene un domicilio registrado en el barrio porteño de Parque Patricios.

Con cuatro personas detenidas y los cuerpos de las tres víctimas hallados, los investigadores avanzan en la reconstrucción de lo ocurrido. La pista más firme es que el líder de la banda, conocido como "Pequeño J", planeó el triple crimen, incluso el cavado de las fosas donde fueron enterradas las jóvenes.

De acuerdo a la causa, los dueños de la propiedad –una de las dos parejas detenidas– recibieron instrucciones directas del jefe narco para "tener todo listo" para el crimen, lo que incluía acondicionar el terreno para intentar ocultar los cuerpos.

El jueves pasado, la Policía Federal allanó un búnker vinculado a "Pequeño J" en Barracas, donde había trampas eléctricas y un mensaje dirigido a los agentes.

El fiscal de La Matanza, Gastón Duplaá, quien instruyó la causa antes de pasarla a su colega Adrián Arribas, sostiene que las jóvenes asesinadas no eran el objetivo directo del ataque, sino un instrumento de castigo.

En ese sentido, la hipótesis fuerte es que el crimen fue transmitido en vivo para enviar un mensaje intimidatorio a un miembro de la propia organización de "Pequeño J", acusado de traición y robo.