El impacto en empresas y talentos
Un relevamiento del Talent Trends Report 2025 de Randstad muestra que el 81% de las empresas argentinas ya aplica inteligencia artificial en distintas áreas. Además, el 37% utiliza IA, big data y automatización para atraer perfiles distintos y el 33% de los líderes asegura personalizar la experiencia del talento gracias a estas herramientas.
Diez claves del cambio que ya está en marcha
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Transformación silenciosa: Desplazamientos profundos y casi invisibles en las estructuras empresariales.
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Tecnología + humanidad: Potenciar la empatía y el juicio humano, más que reemplazarlos.
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Modelos de negocio exponenciales: De lo lineal a lo adaptativo.
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Liderazgo ético: Visión, flexibilidad emocional y guía en contextos inciertos.
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Ética digital: Que la disrupción tecnológica no pierda de vista los valores humanos.
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Resiliencia organizacional: Agilidad y cultura de aprendizaje constante.
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Big data como activo estratégico: Decisiones basadas en datos en tiempo real.
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Inclusión y sostenibilidad: Tecnología con impacto social positivo.
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Brecha tecnológica: Inversión en conectividad para evitar exclusión.
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Economía digital regional: Potencial enorme, aunque con desafíos estructurales.
La generación que ya creció con IA
Para los centennials (nacidos entre mediados de los 90 y principios de los 2000), la IA no es novedad: es parte del aula, el escritorio y el celular.
Según una encuesta de ScholarshipOwl a más de 12.000 estudiantes, el 97% admitió usar inteligencia artificial para tareas, ensayos o exámenes.
Herramientas como ChatGPT, Grammarly, Brainly, Quizlet y Google Gemini son sus aliadas cotidianas. Incluso algunos estudiantes combinan varias plataformas para resolver trabajos en tiempo récord, mientras redes sociales se llenan de tutoriales y “trucos” para estudiar con IA.
La brecha global que marca el futuro
La inteligencia artificial divide al mundo entre quienes tienen la infraestructura para desarrollar sistemas avanzados… y quienes no.
Un estudio de la Universidad de Oxford revela que solo el 16% de los países cuenta con los centros de datos más potentes del mundo, concentrados principalmente en Estados Unidos, China y la Unión Europea, clave para el desarrollo de modelos de IA complejos.
Esta diferencia amplía desigualdades, condiciona la economía global y define quién liderará la próxima revolución tecnológica.