La fecha tiene su origen en un antiguo festival celebrado por los celtas hace 2.000 años llamado Samhain, el cual tenía lugar en el Reino Unido, Irlanda y el noroeste de Francia. Se realizaba el 1° de noviembre para conmemorar el inicio del invierno y el fin de la cosecha. Los celtas creían que Samhain era una época en la que las almas de los muertos regresaban al mundo de los vivos para visitar sus hogares.