Pero fiel a su personalidad frontal, Tamara no tardó en dejar su sello. Apenas pisó la casa, lanzó una frase que marcó territorio y encendió el juego: "La casa es mía, todos los demás son ocupas. Voy por la revancha". Incluso, en su ingreso, sorprendió con un grito que rápidamente se volvió viral: “Hola hijos de p…”, dejando en claro que no iba a pasar desapercibida.
Ya instalada, la ex participante recorrió los distintos espacios junto a Sol Abraham y Danelik, quienes le oficiaron de guías. Más tarde, definió su lugar para dormir: eligió el cuarto de los hombres, donde se ubicó junto a Eduardo, protagonizando además uno de los momentos más emotivos de la noche.
El reencuentro entre ambos fue especialmente significativo. Se fundieron en un abrazo largo y sincero que dejó al descubierto la conexión que mantienen desde aquella edición original. Ese instante terminó de sellar un regreso cargado de historia, nostalgia y expectativa.
Con su ingreso, Tamara Paganini no solo revolucionó la casa, sino que también elevó la tensión del juego. Su fuerte personalidad y sus declaraciones anticipan una convivencia intensa que, sin dudas, dará que hablar en los próximos días.