Pocas pistas dejó el asesino en la escena del crimen. Sólo trascendió que se tomó dos botellas de sidra (una bebida poco consumida en la actualidad) mientras estaba cometiendo la masacre. Los investigadores se preguntan si se trata de un ladrón, un vengador o un pervertido que quiso acabar con la vida de una mujer soltera.
San Juan 8
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