Al principio creyeron que los síntomas se debían a que le estaban saliendo los dientes a la niña y le recetaron laxantes. Días después los síntomas empeoraron y los médicos descubrieron que la bebé tenía un agresivo cáncer en sus riñones y se había extendido a sus pulmones.A pesar de que la trataron con quimioterapia, el cáncer se extendió a su cerebro y al ser inoperable los médicos dijeron que sin tratamiento la pequeña viviría sólo dos días, pero que si decidían continuar la quimioterapia sería muy doloroso y no viviría más de unas semanas.La familia espera que la historia de la pequeña cree consciencia sobre los tumores cerebrales en los niños. “Quiero que la gente recuerde a Poppy-Mai, recuerde los síntomas y sepa que mi hija habría ayudado a salvar otras vidas”, añadió la madre.