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El significado del Viernes Santo

La Semana Santa rememora los últimos días de Jesús en la Tierra y su posterior resurrección en el Domingo de Pascua.

La Semana Santa continúa su avance hacia el Domingo de Pascua y es importante recordar qué pasó en el Viernes Santo según la Biblia, texto en cuyo Nuevo Testamento se cuenta este episodio de la vida de Jesús.

La Semana Santa comienza el mencionado Domingo de Ramos. En esta fiesta, se recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, a donde había llegado luego de que su fama como hacedor de milagros, profeta e hijo e Dios ya era comentada en la región. Una vez que llegó a la ciudad santa, se dedicó a realizar aún más demostraciones de su poder divino, acompañado de sus 12 apóstoles.

La Biblia cuenta como la popularidad de Jesús y su doctrina ponían en jaque al Sanedrín, el consejo de ancianos del pueblo de Israel, que oficiaban a la vez como sacerdotes y jueces, y estaban subyugados a la dominación romana en el tiempo de estos acontecimientos. Ambas partes estaban interesadas en la detención de Cristo, que contradecía abiertamente sus preceptos y había protagonizado episodios disruptivos para su orden establecido, como la expulsión de los mercaderes del templo.

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Por eso, buscaron la manera de llegar hasta él y la encontraron en un evento que se rememora en el Miércoles Santo. Fue el acuerdo entre los ancianos y Judas Iscariote, uno de los discípulos de Jesús, que prometió entregarlo a las autoridades romanas a cambio de 30 monedas de plata, luego de la reunión por la Pascua judía que sería conocida posteriormente como la Última Cena.

Dicho suceso ocupa el Jueves Santo, en el que se recuerda cómo, consciente de su destino, Cristo realizó la primera eucaristía al repartir el pan y el vino entre sus apóstoles, y así le asignó a estos alimentos el carácter de ser su cuerpo y su sangre, respectivamente. Después de la celebración de la Pascua judía, Jesús fue al huerto de los olivos a rezar, y tuvo un momento de angustia en el que le preguntó a su Padre celestial si podía ahorrarle el sufrimiento inminente, aunque aceptó su suerte para cumplir de esta forma la profecía que había signado sus días previos.

Poco después, fue detenido por una turba compuesta de sus detractores, luego de que Judas lo señalara ante ellos con un beso. Aquí empiezan los eventos que se rememoran el Viernes Santo, una jornada considerada de penitencia entre los fieles. Esto se debe a que, en este momento de la Semana Santa, Jesús fue aprisionado, juzgado y crucificado, lo que lo llevó a la muerte.

Para recordar el camino de Jesús en la cruz, los fieles realizan el Via Crucis. Esta práctica consiste en emular el recorrido posterior al juico del Sanedrín, cuando Jesús fue condenado a morir crucificado por la autoridad romana, que en ese entonces era Poncio Pilato. Los Via Crucis suelen constar de distintas paradas, en los que se recuerdan diferentes momentos de este martirio al que fue sometido Cristo: sus tres caídas; su encuentro con su madre, María; el despojo de sus vestiduras; el momento en que fue clavado en la cruz; y su muerte.

La Biblia cuenta como, en la tarde del Viernes Santo, el cuerpo de Jesús fue bajado de la cruz y entregado a un discípulo suyo de nombre José para que le diera sepultura. Este hombre lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en un sepulcro que había pensado para él mismo, excavado en la roca. Para evitar la entrada de curiosos, se colocó sobre la entrada una pesada piedra.

A partir de entonces, sus fieles esperaron al tercer día, que era cuando —según la profecía— resucitaría, evento que es celebrado en el Domingo de Pascua.

FUENTE: La Nación