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Consejitos para utilizar el rizador de pestañas como un profesional

Cuando buscas una mirada impecable que sea el centro de atención de tu look de maquillaje, es necesario darlo todo en tu rutina para que todo salga perfecto. Y eso incluye atreverte a tomar ese artilugio que un día te compraste con la intención de sacarle el máximo partido a tus pestañas y abandonaste a las primeras de cambio porque no conseguías el resultado que querías. A nosotras también nos ha pasado. Pero el rizador de pestañas es, como muchas otras cosas, cuestión de probar y seguir unas pautas muy sencillas que mejoran los resultados.

Lo primero y más importante es aclarar que la máscara de pestañas se aplica siempre después del rizador, y nunca antes. Otro de los errores más comunes es tratar de deslizar el rizador a lo largo de nuestras pestañas, para conseguir el efecto deseado. Cuando lo único que consigues es dañarlas e incluso arrancarlas.

Para que el rizador haga su trabajo y rice nuestras pestañas, es importante revisar todos los pasos que seguimos en nuestra rutina. Y comenzar colocando la cabeza recta frente al espejo, lo más cerca posible, con la barbilla ligeramente hacia arriba y la cabeza inclinada hacia atrás, para que al mover el brazo sea más sencillo dibujar un ángulo de 45 grados. Y para que podamos situar el rizador en el lugar correcto sin pellizcarnos accidentalmente el párpado.

A la hora de utilizarlo, es importante aclarar que la definición del rizo no depende de la intensidad con la que apretemos el rizador. E incluso puede ser contraproducente, ya que puede causar que se queden de punta.

Para conseguir un rizo suave debemos mantener el rizador lo suficientemente cerca de la base son tirar del ojo, o pellizcar la piel. Y debemos hacerlo con tranquilidad, verificando previamente con suavidad que no nos vamos a hacer daño cuando presionemos el rizador. Entonces, lo sostenemos cerrado unos cinco segundos, lo abrimos y lo soltamos. Aquí es importante insistir en que nunca se debe deslizar el rizador por las pestañas, ni mucho menos dar tirones.

Como cualquier otro instrumento de nuestra rutina beauty, es aconsejable mantener limpio el rizador, frotando con un poco de alcohol, y vigilar las almohadillas a las que se adhieren tus pestañas, y que conviene cambiar cada tres meses.

Fuente: mujerhoy