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Una decada cuidando caballos: la ONG que no deja a ninguno en el camino

Analía Brizuela, titular de Rescatando Equinos, lleva una década asistiendo a los caballos que participan de la Cabalgata de la Fe. Con la peregrinación a la vuelta, piden insumos médicos y colaboración económica.

Cada año, miles de caballos recorren kilómetros bajo el sol sanjuanino rumbo al santuario de la Difunta Correa. Y cada año, un grupo de voluntarios está ahí para asegurarse de que ninguno quede en el camino. Se trata de la ONG Rescatando Equinos, que este año cumple su décima edición asistiendo a los animales que participan de la tradicional Cabalgata de la Fe.

El objetivo es tan claro como exigente. "De los 5.000 caballos aproximadamente que van, vuelvan exactamente la misma cantidad y no quedan animales en el camino tirados o muertos", explicó Analía Brizuela, titular de la organización. Para lograrlo, despliegan puestos de hidratación a lo largo del recorrido, coordinan la presencia de veterinarios en campo y actúan de inmediato ante cualquier emergencia. "La asistencia con veterinario y los puestos de hidratación son fundamentales para que el animal pueda seguir adelante con tantos kilómetros y no se produzca ningún problema causado por la deshidratación", remarcó.

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Un trabajo de todo el año

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Pero la tarea de Rescatando Equinos no empieza ni termina con la cabalgata. Durante los 365 días del año, la ONG recibe caballos en distintas situaciones. Algunos son entregados directamente por sus dueños cuando ya no pueden hacerse cargo. Otros llegan por la vía judicial, tras denuncias por maltrato. "Cuando se procede mediante alguna denuncia penal y se decide incautar o secuestrar al caballo, nosotros somos uno de los depósitos judiciales y nos dejan el animal en guarda", explicó Brizuela.

A partir de ese momento, el animal queda bajo el cuidado y la custodia de la ONG. "Ese caballo queda bajo nuestro cuidado hasta tanto tenga la liberación judicial, ya sea que no tenga más problemas de papeles, el alta médica o lo que fuere", detalló. Una vez recuperados y en condiciones, muchos de esos animales tienen una segunda oportunidad: son dados en adopción. "Cuando la situación lo permite y son animales sanos y jóvenes, tienen la oportunidad de darse otra segunda oportunidad con alguna familia que los pueda recibir", contó.

La organización trabaja con entre 8 y 10 miembros activos, más una red más amplia de voluntarios, padrinos y socios que los acompañan desde hace aproximadamente 15 años. Los veterinarios no integran formalmente la ONG, pero se suman cuando la situación lo requiere. "Ellos no forman parte de la ONG pero trabajan junto a nosotros cuando hay que convocarlos por alguna tarea, como ahora que se nos viene este trabajo tan grande", señaló Brizuela.

En cuanto a las instalaciones, la titular fue clara sobre sus limitaciones actuales. "Nuestro espacio es muy pequeño, sobre todo ahora que nos mudamos hace muy poco y estamos recién empezando con la construcción de nuevos corrales. Por eso no podemos tomar grandes cantidades de caballos", reconoció. Y agregó: "Como cada animal requiere su espacio y su comodidad, tampoco podemos tener animales hacinados. La prioridad siempre es el bienestar del animal".

El caballo dejó de ser invisible

Uno de los cambios más significativos que señaló Brizuela es la transformación en la percepción social hacia los caballos. Hace apenas tres lustros, estos animales eran ignorados incluso cuando sufrían en plena vía pública. "Hace 15 o 20 años caían caballos trabajando en la calle, los comúnmente carreteleros, y la verdad que eran no vistos. Era un animal que podía pasar incluso la policía por al lado y nadie los veía", recordó.

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Hoy el panorama cambió radicalmente. "La sociedad está mucho más consciente de que el caballo, al igual que un perro o un gato, debe ser tenido en cuenta a la hora de cuidarlo. Últimamente la gente cuando ve caballos en estado de maltrato nos avisa a nosotros, pone una denuncia o lo hace público de modo tal que se consiga ayuda para ese animal", destacó. Para Brizuela, las redes sociales fueron clave en ese proceso: "Se ha podido visualizar toda esta problemática de un animal tan particular, que tiene características muy especiales y requiere un cuidado y una logística distintos".

Lo que se necesita para la cabalgata

Con la peregrinación a días de comenzar, la ONG está en plena etapa de preparación y el principal pedido son sueros. La razón es concreta y tiene que ver con la biología del animal. "Un caballo de aproximadamente 500 kilos requiere mínimamente entre 10 y 20 sueros para ser hidratado correctamente", explicó Brizuela. Y advirtió sobre los riesgos de no actuar a tiempo: "Si un caballo se medica en estado de deshidratación es muy peligroso. Primero hay que hidratarlo y recién después medicarlo".

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Además de los sueros, necesitan gasas, vendas, alcohol, yodo y elementos de curación en general. Los honorarios de los veterinarios, que trabajan durante dos jornadas completas, corren por cuenta de la ONG. "Son dos jornadas completas de trabajo, así que es bastante costoso", reconoció la titular, que aclaró que la organización no recibe subsidios de ningún tipo. "Al ser una organización no gubernamental, no recibimos ningún tipo de aportes. Gestionamos donaciones, tanto de empresas como del ciudadano de a pie que se compadece por los animales", explicó.

Cómo colaborar

Quienes quieran sumarse pueden contactar a la ONG a través de sus redes sociales en Facebook e Instagram como @RescateEquinoSanJuan, donde el equipo responde mensajes de manera permanente. Las donaciones económicas pueden hacerse mediante el alias: ventasparapasto.mp. También es posible acercar insumos coordinando directamente con alguna de las integrantes del equipo.