Caso Turcumán
Viernes 27 de Julio de 2018

Luján Turcumán: "Para Claudia la hija de Alfredo era como una amante"

La hermana de la víctima detalló cómo era la relación de la pareja que terminó en tragedia. "Se llevaban mal desde el primer día de casados. Alfredo se fugó después de dar el Sí en el Registro Civil".


Por: Marcela V. Silva

En el tercer día del juicio contra Claudia Moya por el homicidio de Alfredo Turcumán, le tocó declarar ante la Sala III de la Cámara Penal a Luján Turcumán, la hermana de la víctima. Ella es una de las últimas personas que vio al joven antes de morir apuñalado por su propia pareja el pasado 13 de junio del 2017. Luján relató lo que pasó aquella fatídica noche, después de que la conflictiva pareja se retirara de su casa y contó que ella cree que Antonela (Claudia) Moya vio un dibujo de la hija de Alfredo que había estado esa mañana junto a él a escondidas y eso desató su furia. "Ella lo celaba con su hija como si fuera la amante", relató la mujer ante el Tribunal presidido por Eugenio Barbera.


La mujer dijo que ese día su hermano se vio a escondidas con su hija (de una relación anterior) y en la noche fue a cenar con Moya y en algún momento, la acusada de matar de una puñalada al hombre, vio el dibujo que había hecho la nena y presumió lo que tanto le molestaba. "Yo creo que cuando llegó a su casa ella le revisó su cuenta de Facebook y vio que él me había escrito a mí para contarme que llevaría a la niña a mi casa", expresó.


Claudia Antonella Moya estaba embarazada de cuatro meses cuando protagonizó la última fatal pelea con su marido y según Luján, ella misma esperaba ese trágico final ya que la relación venía mal desde el día de su casamiento. "Mi hermano se fugó después de dar el Sí en el Registro Civil", añadió ante la Sala III.

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En referencia a esa fecha -por el 24 de junio del 2016- cuando la reciente pareja después de unos meses de noviazgo se casó, la hermana de Alfredo contó que luego de la ceremonia, la víctima se fue y desapareció por varias horas hasta que luego de mucha insistencia se presentó al ritual religioso donde se casó con Claudia y actuaron como si nada hubiera ocurrido. Desde ese día las peleas verbales y físicas fueron una frecuente que terminó con el matrimonio en menos de un año. "Mi hermano siempre venía rasguñado y en una de esas ocasiones vino con un derrame en el ojo que no se le veía ni la pupila y pensé que podía perderlo".


Cuando los jueces le preguntaron si alguna vez ella vio a Claudia golpeada, contó que en dos ocasiones advirtió marcas en su cuerpo. "Una vez vi que tenía moretones en su brazo como si alguien la hubiera agarrado, pero cuando miré como estaba mi hermano interpreté que se había querido defender. Alfredo estaba destruido", dijo Luján.


Luego relató que fue la propia Moya la que le contó que tenía raspones en su cuerpo porque Alfredo la había arrastrado con el auto. "Me dijo que mi hermano le advirtió que se corriera porque la iba a atropellar, y ella se interpuso y terminó con algunos raspones en las piernas que nunca vi porque ella estaba tapada", concluyó.


Por ahora, será fundamental seguir escuchando el resto de los testimonios para que el tribunal determine si Claudia Antonella Moya fue víctima de violencia de género y actuó en consecuencia, lo que podría desembocar en un atenuante a una pena que tiene como máxima la cadena perpetua o saber si apuñaló de manera premeditada a Alfredo, que según expresó su hermana "todo el entorno sabía que era un hombre golpeado".


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