Caso Turcumán
Miércoles 01 de Agosto de 2018

La mala maniobra de la querella en el juicio contra Moya: un testigo dijo que "la mancha en la pared no es sangre"

Es el propietario de la vivienda donde aparecieron las impresiones rojas, que se observaron en la inspección ocular. El hombre dijo que "es pintura". Era un testigo aportado por la parte acusadora, pero su testimonio le sirve a la estrategia defensiva.

/// Por María Eugenia Vega

"Los chicos siempre pasan por ahí y manchan la pared. No es sangre, es pintura", esa fue la base de un testimonio que había sido presentado por la querella, es decir, por la familia de Turcumán, cuya jugada no resultó acertada. Héctor Argentino González, el vecino quinielero y peluquero de la pareja, aseguró este miércoles ante la sala III de Tribunales que "jamás vio a Claudia Moya pelear con su marido Alfredo" y que parecían "un pareja sin problemas".



El testimonio de González, que por momentos distendió el largo desfile de testigos que pasaron ante Eugenio Barbera, Maximiliano Blejman y Ernesto Kerman, resultó ser un punto a favor de la defensa de Claudia Moya, quien pidió que constara en acta su declaración. Que la sangre no era sangre, tal como había pedido tener en cuenta la querella al momento de la inspección ocular. En la casa donde aparecieron esas manchas no hubo modificaciones, entonces se creyó que esa sangre pudo haber estado desde el momento del crimen. Este punto quedó en la nebulosa después de que su testimonio negara la veracidad de la sustancia impresa. Sin embargo, el Tribunal remarcó el hecho de que "es una conjetura del testigo que esto no haya sido sangre".

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Estas manchas de sangre en la pared fueron tomadas como evidencia
Estas manchas de sangre en la pared fueron tomadas como evidencia



La importancia que puede revestir el hecho de que sea la sangre de la víctima podría respaldar una de las hipótesis que se tejió al inicio de la investigación, que decía que posiblemente Turcumán salió de su casa para pedir ayuda. De todas maneras esta versión quedó prácticamente descartada porque hubo más de una prueba, el testimonio de Claudia Moya y el de Julio Olmedo, padre de la hija mayor de Moya (que comenta lo que le dijo una de las testigos oculares, la hija) que sitúa a Turcumán dentro de la casa hasta que llega la ambulancia. Entonces, tomó fuerza la versión que dio Moya, cuyo relato también coincide con las llamadas al 911. Que discutieron, que ella se fue a acostar a las niñas y que Turcumán llegó pidiéndole "Por favor" a Claudia. Que se sentó en la cama de una de las nenas y que se desvaneció cayendo al piso.






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