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Tras recibir el alta médica, la joven contó en una entrevista videograbada en el Centro ANIVI las aberrantes situaciones que vivía a diario en la vivienda, bajo el cuidado de su padrastro, en Ullum. Su madre dejó hace tiempo la casa y se fue a vivir con su bebé más chico a Santiago del Estero, huyendo de los golpes de su expareja. Pero el resto de sus hijos quedaron con él, incluida la víctima.
La situación salió a la luz luego de que llegara al hospital desfigurada por una tremenda paliza que le habría propinado su padrastro -en aparente estado de ebriedad- con un palo, debiendo ser intervenida quirúrgicamente por una fractura de maxilar. Pero esto es sólo la punta del iceberg de la situación diaria de la joven.
Fuentes judiciales informaron que en su testimonio contó acerca de la precariedad en la que viven tanto ella como sus cinco hermanos. Su padrastro sería alcohólico y los golpes lamentablemente eran parte de la rutina diaria. Afortunadamente sus hermanitos se largaban a llorar y esto evitaba que fueran golpeados por el hombre, pero la víctima es quien recibía toda la brutalidad del agresor.
La joven no va a la escuela porque estuvo permanentemente en su hogar, haciendo las tareas domésticas, alimentando y cuidado de sus hermanos, según informaron fuentes judiciales. Ahora está contenida en un hogar, bajo rigurosos cuidados, y nadie va a visitarla.
Su padrastro, identificado con el apellido Vélez (35) continúa detenido, luego de abstenerse a declarar ante el juez Pablo Flores, titular del Segundo Juzgado de Instrucción, sobre los hechos que pesan sobre su espalda. Su madre no la ha visitado hasta el momento ni se hizo presente ante la Justicia.