“En respuesta a la agresión del enemigo hostil y criminal contra la República Islámica de Irán, ha comenzado la primera oleada de amplios ataques con misiles y drones”, informaron de manera oficial.
El espacio aéreo iraní permanece completamente cerrado y se reportan cortes en los servicios de telefonía, además de bloqueos en accesos estratégicos de Teherán, donde columnas de humo negro dominan el horizonte.
Desde Washington, y según supo la Agencia Noticias Argentinas, el presidente Donald Trump confirmó la participación directa de las fuerzas estadounidenses y aseguró que Estados Unidos inició “importantes operaciones de combate en Irán”.
El mandatario republicano justificó la intervención al señalar el avance del programa nuclear de Teherán y supuestos planes para alcanzar objetivos en suelo norteamericano. En un mensaje de fuerte contenido político, Trump se dirigió directamente a la ciudadanía iraní e hizo un llamado para que el pueblo “tome el control de su gobierno”.
Objetivos estratégicos y tensión máxima
Según fuentes oficiales, Washington y Jerusalén atacaron objetivos estratégicos en suelo iraní, con foco en instalaciones militares y símbolos del poder político. Los bombardeos habrían impactado en zonas cercanas a las oficinas del ayatolá Ali Jamenei.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, calificó la operación de “preventiva” y remarcó que la incursión buscó eliminar amenazas inminentes, en una acción coordinada con la flota de aviones y buques de guerra desplegada recientemente por la Casa Blanca en la región.
Por el momento, tanto Israel como Estados Unidos mantienen sus sistemas de salud y defensa en alerta máxima, mientras Irán sostiene su ofensiva de represalia. La evolución del conflicto mantiene en vilo a la comunidad internacional y amenaza con transformar radicalmente el tablero geopolítico global.