Del precio promedio que cuesta el gas para la demanda residencial, el Estado Nacional subsidia el 67,3%. Según un informe de la Secretaría de Energía, esto equivale a un gasto total para el Estado de $439.921 millones.
Los demás componentes son transporte, donde operan Transportadora de Gas del Norte (TGN) y del Sur (TGS), que explica el 11% del precio final de la factura; distribución, como Ecogas, por ejemplo, con un 24% del monto total, mientras que el 25% restante está compuesto por impuestos nacionales, provinciales y municipales.
Los servicios de transporte y distribución no están subsidiados por el Estado y los usuarios pagan el costo total. La actualización de estas tarifas depende del Enargas.
En los últimos años, el ente otorgó aumentos a las distribuidoras muy por debajo de la inflación. Este año, se les permitió un incremento de 40%, cuando la inflación acumulada está en torno al 80%. En 2021, la situación no fue distinta: se les permitió un alza de 21%, cuando la inflación fue 50,9%, mientras que en 2020, año de la pandemia, directamente no hubo aumento tarifario, pese a que la inflación fue 36,1%.
En transporte, el Enargas le autorizó este año un aumento de sus ingresos del 60%.