En los últimos años, las subas nominales de salarios para buscar hacer frente a la inflación, conjugadas con una variación insuficiente y desprolija de los parámetros de Ganancias, llevaron a que el peso del impuesto, medido como porcentaje del ingreso, fuera cada vez más elevado para las personas alcanzadas. A eso se sumaron los efectos del inexplicable decreto 1242 del año 2013, que ancló en las remuneraciones cobradas entre enero y agosto de ese año los criterios para la definición de quiénes pagan y quiénes no, provocando fuertes inequidades. Como consecuencia de esa medida, hoy no tributan personas que ganan más que otras que sí lo hacen y, además, gran parte de quienes están alcanzados deben tributar con las alícuotas más altas, aun cuando sus ingresos no mejoraron, o incluso se redujeron en términos de poder de compra respecto de años anteriores. ¿Cómo se defne cuánto se paga? En el caso de los asalariados, el cálculo opera de la siguiente manera:
San Juan 8
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