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El médico con esclerosis múltiple que desafió su destino y correrá el Ironman
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El médico con esclerosis múltiple que desafió su destino y correrá el Ironman

Alejandro Peñaloza (41) trabaja en el Hospital Marcial Quiroga y encontró en el deporte la mejor rehabilitación. Este 30 de octubre afrontará uno de los desafíos atléticos más importantes de su vida.

Tras completar una larga guardia de 24 horas en el Hospital Marcial Quiroga, el médico cardiólogo Alejandro Peñaloza (41) habló con sanjuan8.com. Entre el cansancio de la jornada y la emoción a flor de piel por estar a punto de cumplir su gran sueño, repasó la historia de superación que lo llevará este viernes 30 de octubre a la línea de largada del triatlón Ironman 5150.

Su historia dio un giro determinante cuando aún era estudiante universitario y cursaba las últimas materias de la carrera. Tras comenzar con adormecimiento en las piernas y haber terminado justo de cursar Neurología, sospechó de inmediato que los síntomas coincidían con los de una patología compleja. "Le consulto a mi profesor, me revisa y me pregunta qué pensaba; le dije lo que creía y efectivamente era eso", recordó. Ante la confirmación de su propio docente, viajó rápidamente a Buenos Aires para atenderse en el Instituto Fleni, un centro especializado donde el pronóstico inicial resultó sumamente complejo: "El pronóstico era feo y yo mismo me había puesto la sentencia de muerte, fue duro pelear con eso".

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A pesar del fuerte impacto emocional, Peñaloza se recibió, hizo la residencia y decidió dar la batalla refugiándose en la actividad física, recomendada como parte del tratamiento. "Empecé en el deporte como rehabilitación. Vi la película 100 metros y me sentí representado, y ahí cada vez me sentía mejor. Encontré mi cable a tierra y me metí de lleno", explicó. Con los años fue incrementando las distancias hasta que la llegada del Ironman a la provincia fue la chispa definitiva: "Cuando apareció el 5150 dije 'esto es la cuota que necesitaba' y me inscribí".

Para sostener los entrenamientos de seis días a la semana sumó a la entrenadora Cecilia Zagarra y reorganizó su vida junto a su esposa Erica y sus hijos, Alejo (10) y Antonella (4). "Para correr los martes que estoy de guardia, me levanto más temprano y llego al hospital corriendo, o me voy corriendo, o mi esposa me trae la bici y salgo, o hago cinta o rodillo en la casa", relató sobre su rutina diaria para no descuidar su labor médica.

Hoy, tras años de tratamientos e inyecciones diarias, celebra llevar entre dos y tres años asintomático y sin medicación. Con la vista puesta en la largada de este viernes, concluyó emocionado: "Espero llegar en las mejores condiciones y satisfecho de que cumplí el objetivo; seguro llego llorando".

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