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Durante la presentación de las estadísticas, una de las revelaciones más significativas estuvo relacionada con los hombres que denuncian agresiones.
Contrariamente a uno de los prejuicios más extendidos, los agresores no suelen ser mujeres. “La mayoría y las más graves son entre hermanos”, explicaron desde CAVIG.
Los registros muestran que buena parte de los conflictos denunciados por hombres ocurren entre hermanos varones, aunque también aparecen casos entre padres e hijos.
Según señalaron los funcionarios judiciales, se trata de situaciones de alta conflictividad que, en muchos casos, involucran hechos de extrema violencia física.
La información aporta un elemento relevante para comprender la violencia como un fenómeno más amplio que las relaciones de pareja.
Mientras la violencia de género tiene características específicas vinculadas a desigualdades estructurales entre hombres y mujeres, la violencia intrafamiliar incluye además conflictos que se desarrollan entre otros integrantes de un mismo núcleo familiar.
Los datos también permiten reflexionar sobre las formas en que se construyen ciertos modelos de masculinidad.
Durante décadas, las expresiones de violencia entre hombres fueron naturalizadas bajo ideas asociadas a la fortaleza, el control emocional o la resolución agresiva de los conflictos. Esa naturalización contribuyó a invisibilizar situaciones que hoy comienzan a aparecer en las denuncias.
Desde CAVIG señalaron además que existen casos de hombres que denuncian agresiones por parte de sus parejas, así como situaciones registradas en parejas homosexuales. Sin embargo, remarcaron que los hechos más frecuentes y más graves siguen produciéndose entre varones.
La conclusión resulta tan simple como incómoda: cuando los hombres aparecen como víctimas de violencia, los agresores suelen ser también otros hombres.
Una realidad que obliga a ampliar la mirada sobre el fenómeno y a comprender que la violencia no sólo afecta a las mujeres, aunque ellas continúen siendo las principales víctimas, sino que también impacta en otros vínculos familiares donde las agresiones permanecieron durante años fuera del foco público.