El hallazgo se produjo este martes en el Consorcio San Gabriel, ubicado en avenida Alem, donde Marinero residía solo. Desde un primer momento, los investigadores de la UFI Delitos Especiales trabajaron sobre el terreno para descartar un posible hecho delictivo.
"En el departamento no había rastros de pelea; estaban su billetera y su celular", explicó el fiscal, lo que refuerza la hipótesis de que no hubo intenciones de robo ni resistencia.
No obstante, y como medida de rigor para agotar todas las líneas investigativas, la Justicia se encuentra relevando las cámaras de seguridad del consorcio. El objetivo es confirmar fehacientemente quiénes ingresaron al edificio en las horas previas y asegurar que nadie haya entrado a la unidad del médico antes del fatal desenlace.
Dolor en la comunidad médica
La partida de Marinero dejó un vacío profundo en el sistema de salud sanjuanino. Con una trayectoria destacada tanto en el sector público como en el privado, el oncólogo era valorado por su calidez humana y su férreo compromiso con el tratamiento de pacientes con cáncer.
Colegas, pacientes y vecinos del consorcio manifestaron su pesar por la pérdida de un profesional que, a sus 56 años, era considerado una referencia de humanidad y entrega en la provincia. Con los resultados de la autopsia sobre la mesa, la investigación se encamina a su cierre definitivo como una muerte por causas naturales.