“Estamos reemplazando un sistema absolutamente ineficaz, que no producía más del 4 % de respuestas efectivas, por uno que ya ha demostrado funcionar”, aseguraba el fiscal general días antes de la implementación.
Otro de los momentos emblemáticos de su gestión fue la implementación del Procedimiento Especial de Flagrancia en 2017, un cambio sin precedentes que permitió juzgar con celeridad aquellos delitos cometidos en el momento. Esta innovación terminó con la lógica de la “puerta giratoria” que permitía a los delincuentes reincidir sin consecuencias concretas. En cambio, con este sistema, los delitos menores como robos y hurtos comenzaron a tener resolución inmediata, registrando antecedentes y en muchos casos, con condenas efectivas.
Quattropani remarcó en numerosas oportunidades que el éxito de Flagrancia fue posible gracias a una coordinación inédita entre los tres poderes del Estado. “El Poder Ejecutivo aportó recursos y apoyo logístico; la Legislatura sancionó y ajustó la ley; y el Poder Judicial se adaptó con recursos humanos y materiales. Pero el verdadero cambio fue lograr una relación de respeto y coordinación entre fiscales y Policía”, explicó.
Este modelo de trabajo conjunto —que hoy funciona las 24 horas, los 7 días de la semana— consolidó un nuevo paradigma: los fiscales dirigen la investigación y la Policía ejecuta con eficacia. Así, Quattropani logró integrar equipos y consolidar una estructura ágil que hoy sirve como base para la implementación del nuevo sistema acusatorio en todo San Juan.
En un contexto donde la ciudadanía exige respuestas más rápidas y eficaces de la Justicia, Eduardo Quattropani fue una figura central en la transición hacia un modelo más moderno, transparente y efectivo. Su legado quedó en los resultados palpables que comienzan a mostrar que una Justicia distinta sí es posible.