El nuevo elemento se suma a otras pruebas que la Fiscalía viene recolectando desde el día del hecho. Entre ellas, el análisis de cámaras de seguridad de la zona, cuyas imágenes fueron sometidas a mejoras técnicas para reconstruir los movimientos de los delincuentes y de la motocicleta utilizada durante el robo.
Según indicaron fuentes judiciales, esos registros fortalecieron una de las principales hipótesis de la investigación: la posible participación de un menor de edad como segundo involucrado en el ataque.
Mientras tanto, la búsqueda continúa. Los investigadores intentan localizar la moto utilizada por los asaltantes y recuperar los objetos robados, entre ellos dos teléfonos celulares y una mochila pertenecientes a las víctimas.
Otro punto central de la causa son las pericias balísticas sobre una pistola calibre 9 milímetros y un revólver secuestrados en distintos procedimientos. Los especialistas buscan determinar si alguna de esas armas fue utilizada en el hecho.
Hasta ahora, el principal sospechoso sigue siendo un hombre de apellido Garramuño, quien ya estaba bajo investigación en otra causa y al que le secuestraron armas que actualmente son sometidas a análisis.
Con la recuperación de la joven y su aporte a la Justicia, la investigación sumó una nueva pieza que podría resultar determinante para avanzar en el esclarecimiento de uno de los hechos de inseguridad más graves registrados este año en Rawson.