Un bar desbordado y una fiesta a pleno
De acuerdo al portavoz policial del cantón de Valais, el incendio se originó dentro del bar Le Constellation, un local con capacidad para 300 personas en su interior y otras 40 en su terraza. Según los registros del resort, al menos un centenar de personas se encontraba celebrando la llegada del Año Nuevo cuando el fuego comenzó a propagarse.
Un residente de la zona describió la escena previa al desastre: “La fiesta estaba en su apogeo. La música y el champán corrían libremente”, declaró al diario 24 heures. Nadie anticipaba que en cuestión de minutos el paisaje festivo se convertiría en un infierno del que muchos ya no lograrían escapar.
Los primeros minutos: explosión, humo y caos
Aunque la causa exacta del siniestro sigue siendo materia de investigación, los primeros testimonios coinciden en un mismo punto: hubo una explosión. Si bien las autoridades no confirmaron su origen, varias versiones recogidas por medios suizos sostienen que podría haber estado relacionada con pirotecnia utilizada durante un concierto en vivo.
Un turista estadounidense que captó la secuencia con su teléfono celular relató a la agencia AFP: “La gente corría y gritaba en la oscuridad. El techo parecía arder desde adentro hacia fuera”.
En pocos minutos, el humo comenzó a expandirse por las calles nevadas de Crans-Montana, confundido al principio con fuegos artificiales que todavía se veían en el cielo por los festejos, lo que demoró la reacción de muchos presentes.
Operativo de emergencia a contrarreloj
Fin de Año trágico en Suiza: decenas de muertos por un incendio en una lujosa estación de esquí. (Foto: Reuters)
Ante el llamado desesperado de los sobrevivientes, los equipos de emergencia actuaron con velocidad. Bomberos, policías y socorristas llegaron masivamente al lugar, según confirmó la Policía del cantón de Valais.
“Un amplio contingente de policías, bomberos y socorristas acudió de inmediato al lugar para asistir a las numerosas víctimas”, indicó el comunicado oficial.
Las autoridades definieron el operativo como “crítico y aún en curso” durante la mañana siguiente. Tanto fue el despliegue que la zona fue cerrada completamente al público y se impuso una zona de exclusión aérea sobre el resort para permitir el tránsito de helicópteros sanitarios y facilitar la evacuación.
Horas después, ambulancias permanecían estacionadas frente al bar, cuya fachada estaba destruida y con ventanas rotas, mientras los vecinos describían “un olor a quemado aún en el aire”, prueba del desastre que había consumido el comienzo del año.
Balance de víctimas: cifras escalofriantes
Aunque las autoridades evitaron dar un número definitivo, varios medios suizos citan cifras estremecedoras: al menos 40 muertos y más de 100 heridos. Muchos cuerpos aún están sin identificar.
El diario suizo Blick citó a un médico presente en la escena, quien confesó: “El número de muertos podría estar en docenas. Es devastador”.
Otro medio regional, Le Nouvelliste, habló de “alrededor de 40 muertos” y una cifra de heridos que superaría el centenar.
No obstante, la policía pidió cautela: “Es demasiado pronto para confirmar cifras o identidades”, advirtieron esta mañana en conferencia de prensa.
Investigadores descartan atentado, pero el misterio continúa
Las autoridades confirmaron un punto clave: la hipótesis de un atentado fue descartada. Los indicios recabados hasta ahora sugieren que la explosión escuchada por testigos estaría vinculada al propio incendio y no a un ataque deliberado.
La investigación, dirigida por la policía del cantón de Valais, continúa con foco en: revisión del sistema eléctrico del bar; testimonios de asistentes y personal; análisis de videos y celulares confiscados; e hipótesis vinculada al uso de pirotecnia dentro del local.
El comunicado oficial describe el fuego como “de origen indeterminado”, lo que abre todavía otra posibilidad: un accidente interno cuya magnitud se amplificó por el exceso de personas dentro del local y la presencia de materiales altamente inflamables.
Testigos: silencio, incredulidad y miedo
Las voces recogidas en las calles durante la madrugada pintan un cuadro emocional que atraviesa la geografía y los idiomas:
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“Podíamos oír las sirenas a lo lejos. A mi alrededor, la gente estaba atónita, preocupada, en silencio” – vecino de Lausana.
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“Oímos helicópteros toda la noche. Al principio no entendíamos lo que estaba pasando” – residente local.
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“Es terrible, mucha gente joven va a ese bar. Muchos no lograron salir” – habitante del resort.
Crans-Montana, normalmente una postal idílica de esquí, chocolate caliente y paisajes alpinos, amaneció convertida en un escenario de tragedia, donde la nieve caída contrastaba con el hollín y los restos calcinados del bar.
Crans-Montana es reconocida como una de las estaciones de esquí más exclusivas de Europa, frecuentada por turistas millonarios, atletas de deportes de invierno, jóvenes del jet-set europeo, y familias que festejan Fin de Año en los Alpes.